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2. EL DEBATE ENTRE LOS TEÓRICOS DE LA BANCA LIBRE Y EL BANCO
CENTRAL
Comenzando primero con el análisis de la polémica doctrinal
entre los partidarios del banco central y de la banca libre
(5), es ante todo preciso poner de manifiesto,
en contra de lo que a veces se ha creído, que tal polémica
no es enteramente coincidente con la que se efectúa en el siglo
XIX entre los teóricos de la denominada "escuela bancaria"
(banking school), en contra de aquéllos de la denominada "escuela
monetaria" (currency school). En efecto, aunque muchos de los defensores
de la libertad bancaria fundamentaran sus razones en los falaces y defectuosos
argumentos inflacionistas de la "escuela bancaria", y la mayoría
de los teóricos de la "escuela monetaria" pretendieran
lograr sus objetivos de solvencia financiera y estabilidad económica
mediante la creación de un banco central que pusiera coto a los
abusos, existieron, ya desde un principio, solventes teóricos de
la "escuela monetaria" que siempre consideraron imposible y
utópico pensar que el banco central no fuera a empeorar aún
más los problemas, y que fueron conscientes de que la mejor manera
de poner coto a la creación de medios fiduciarios y de lograr la
estabilidad monetaria era a través de un sistema de banca libre
sometido, al igual que el resto de los agentes económicos, a los
principios tradicionales del derecho civil y mercantil. Por otro lado
y paradójicamente, la mayoría de los defensores de los postulados
de la "escuela bancaria" terminaron aceptando con agrado el
establecimiento de un banco central que, como prestamista de última
instancia, venía a garantizar y perpetuar los privilegios expansionistas
de una banca privada que, cada vez con más ahínco, pretendía
evadirse de sus compromisos y dedicarse al lucrativo "negocio"
de crear dinero fiduciario a través de la expansión crediticia
sin tener que preocuparse excesivamente por los problemas de liquidez
gracias al respaldo que suponía el establecimiento de un banco
central.
Es importante resaltar el hecho de que la mayoría de los teóricos
de la "escuela monetaria" (currency school), aun acertando en
la mayoría de sus aportaciones teóricas, fueron no obstante
incapaces de apreciar que los mismos defectos que correctamente atribuyeron
a la libertad de emisión de dinero fiduciario en forma de billetes
por parte de los bancos, íntegramente se reproducían de
forma idéntica, sólo que de manera más oculta y solapada
y por tanto más peligrosa, en relación con el "negocio"
de concesión de créditos de forma expansiva con cargo a
los depósitos a la vista de los bancos. Y además, estos
teóricos erraron proponiendo como política más adecuada
el establecimiento de una legislación que tan sólo acabara
con la libertad de emisión de billetes sin respaldo, así
como la constitución de un banco central para defender los principios
monetarios más solventes. Solamente Ludwig von Mises, siguiendo
la tradición de Cernuschi, Hübner y Michaelis, fue capaz de
darse cuenta de que la prescripción a favor del banco central de
los teóricos de la "escuela monetaria" era errónea,
y que la mejor y única manera de lograr los solventes principios
monetarios de la escuela era a través de un sistema de banca libre
sometido sin privilegios al derecho privado. Este fracaso de la mayoría
de los teóricos de la "escuela monetaria" fue fatal,
pues no sólo motivó que la Ley de Peel de 1844, a pesar
de sus buenas intenciones, olvidara eliminar, como sí hizo en relación
con los billetes de banco, la creación de crédito fiduciario,
sino que, además, y en última instancia, respaldó
la creación de un sistema de banca central que, posteriormente,
y sobre todo por culpa de la negativa influencia de teóricos de
la "escuela bancaria" como Marshall y Keynes, terminó
siendo utilizado con el respaldo de las erróneas teorías
de estos prestigiosos economistas, para justificar e impulsar unas políticas
de descontrol monetario y desmán financiero mucho peores que aquéllas
a las que originariamente se pretendía poner remedio (6).
Jesús Huerta de Soto
Catedrático de Economía Política
Universidad Rey Juan Carlos de Madrid
"Sólo podrá reproducirse total o parcialmente el contenido
de este trabajo citando expresamente a su autor y al medio en donde fue
originalmente publicado (indicado, en su caso, en la sección de
bibliografía del Curriculum vitae). A quienes incumplan esta condición
les serán aplicados las leyes civiles y penales que correspondan,
a parte de las procedentes indemnizaciones por daños y perjuicios".
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(5) Este debate se encuentra recogido en el libro
de Vera C. Smith citado en la nota anterior.
(6) En la clasificación de Marshall y Keynes
como teóricos pertenecientes a la "escuela bancaria"
pero defensores del sistema de banca central (precisamente para lograr
la máxima "flexibilidad" para expandir la oferta monetaria),
coincido plenamente con Pedro Schwartz. Véase su artículo
"El monopolio del banco central en la historia del pensamiento económico:
un siglo de miopía en Inglaterra", publicado en Homenaje a
Lucas Beltrán, editorial Moneda y Crédito, Madrid 1982,
pp. 685-729, y en especial la p. 729.
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