|
4. EL SISTEMA BANCARIO DE RESERVA FRACCIONARIA, EL BANCO CENTRAL Y
LA TORÍA DE LOS CICLOS ECONÓMICOS
Las nefastas consecuencias sociales de este privilegio que se ha concedido
a los banqueros (pero no a ningún otro individuo o entidad) no
fueron, sin embargo, perfectamente comprendidas hasta el desarrollo, por
parte de Mises y Hayek, de la denominada Teoría Austriaca del Ciclo
Económico.(14) En
suma, lo que los teóricos de la Escuela Austriaca han puesto de
manifiesto es que empeñarse en perseguir el objetivo teóricamente
imposible (desde el punto de vista jurídico-contractual y técnico-económico)
de ofrecer un contrato que simultáneamente combine las mejores
características de los fondos de inversión (y en especial
la que consiste en la posibilidad de obtener interés de los "depósitos"
realizados) con el contrato tradicional de depósito (que por definición
ha de permitir su retirada a su valor nominal en cualquier momento) tarde
o temprano, pero siempre de manera inexorable, ha de producir unos inevitables
ajustes espontáneos, en forma, en un primer momento, de expansiones
incontroladas de la oferta monetaria, inflación, mala asignación
generalizada de los recursos productivos a nivel microeconómico
y, en última instancia, recesión, liquidación de
los errores inducidos por la expansión crediticia en la estructura
productiva, y paro masivo.
Es preciso darse cuenta de que el privilegio concedido a la banca de poder
ejercer su actividad con un coeficiente de reserva fraccionario implica
un evidente atentado en contra de una correcta definición y defensa
de los derechos de propiedad de los depositantes por parte de las autoridades
gubernamentales.
Esto inevitablemente genera, como siempre que no se definen adecuadamente
derechos de propiedad, un típico efecto de "tragedia de los
bienes comunales", en virtud del cual los bancos son especialmente
proclives a tratar de adelantarse y expansionar antes y más que
sus competidores su correspondiente base crediticia. Por ello el sistema
bancario basado en la reserva fraccionaria tiende siempre a la expansión
más o menos incontrolada, incluso aunque se encuentre controlado
por un banco central que, al revés de lo que normalmente ha ocurrido
hasta ahora, se preocupe seriamente de controlarla y ponerle límites
(15).
Jesús Huerta de Soto
Catedrático de Economía Política
Universidad Rey Juan Carlos de Madrid
"Sólo
podrá reproducirse total o parcialmente el contenido de este trabajo
citando expresamente a su autor y al medio en donde fue originalmente
publicado (indicado, en su caso, en la sección de bibliografía
del Curriculum vitae). A quienes incumplan esta condición les serán
aplicados las leyes civiles y penales que correspondan, a parte de las
procedentes indemnizaciones por daños y perjuicios".
______________________________________
(14) Una breve exposición de la Teoría
Austriaca del Ciclo Económico, así como de la bibliografía
más significativa en relación con la misma, puede encontrarse
en mi artículo "La Teoría Austriaca del Ciclo Económico",
publicado originariamente en Moneda y Crédito, nº 152, Madrid,
marzo de 1980, y reeditado en el Volumen I de mis Lecturas de Economía
Política, Unión Editorial, Madrid 1986, pp. 241-256. Es
lamentable que un autor de la inteligencia y agudeza de Pedro Schwartz
siga desconcertado en cuanto a los efectos que sobre la economía
real tiene el carácter "elástico" del dinero,
y que siga empeñado en ignorar que disponemos de una teoría,
la Teoría Austriaca de los Ciclos Económicos que no sólo
integra a la perfección los aspectos "micro" y "macro"
de la economía, sino que además explica de qué manera
la extensión del crédito que tiene su origen en el sistema
bancario de reserva fraccionaria, ineludiblemente da lugar a una mala
asignación generalizada de los recursos en términos microeconómicos,
que por fuerza ha de terminar generando una recesión macroeconómica
(véase el artículo de Pedro Schwartz "Macro y Micro"
en Cinco Días, Madrid, lunes 12 de abril de 1993, p. 3).
(15) Véanse al respecto las atinadas consideraciones
de Anna J. Schwartz, publicadas en su artículo "The Theory
of Free Banking" presentado en la reunión regional de la sociedad
Mont Pèlerin que tuvo lugar en Rio de Janeiro del 5 al 8 de septiembre
de 1993, y especialmente la página 5, en la que llega a la conclusión
de que muchos de los modernos teóricos del sistema de banca libre
no terminan de entender que el mecanismo de liquidación interbancaria
que proponen no actúa como freno de la expansión crediticia
si es que todos los bancos, en mayor o menor medida, deciden expansionar
su crédito de forma simultánea. Este fenómeno, que
ya había sido puesto de manifiesto por Ludwig von Mises, en su
brillante exposición del sistema de banca libre (véase La
Acción Humana:Tratado de Economía, pp. 648-688), fue el
que me llevó a buscar su explicación en el típico
proceso de "tragedia de bienes comunales", por otro lado evidente
pues todo el proceso expansivo tiene su origen, como hemos visto, en un
privilegio en contra del derecho de propiedad, y cada banco internaliza
todos los beneficios de expansionar su crédito, haciendo recaer
los correspondientes costes de forma diluida entre todo el sistema. Un
mecanismo de compensación interbancaria puede poner coto en un
sistema de banca libre con reserva fraccionaria a iniciativas individuales
y aisladas de expansión, pero es inservible si todos, en mayor
o menor medida, se dejan llevar por el "optimismo" en la concesión
de créditos.
|