Conclusión

Y termino por donde empecé cuando presenté mi test alternativo o complementario al de Hayek, y mi conclusión es que los estímulos monetarios y fiscales fracasan porque no atacan el problema de fondo. El problema de fondo es la rigidez de la economía, es decir, el exceso de regulación, los impuestos elevados, el gasto público descontrolado, y la consiguiente desmoralización de la función empresarial. Una economía solo puede salir de la crisis y de la recesión con una clase empresarial motivada. No son los animals spirits de Keynes, que nos hacen maníaco depresivos. Es que como empresarios nos han perseguido y desmoralizado a palos. Mientras sigan regulando y subiendo los impuestos y regalando el dinero, lo más fácil es quedarnos con el dinero y que inviertan los que quieran (es decir, muy pocos o nadie). Además la facilidad monetaria bloquea y hace políticamente imposible la implementación de cualquier reforma liberal. Con lo cual se bloquea la única salida que pueda evitar la japonización de nuestras economías en forma de estancamiento estructural y baja inflación. ¿Y cuál es la única salida de este problema hacia el que nos deslizamos peligrosamente, en el ámbito de la eurozona? La salida es nuestro gran desafío para los próximos años: el gran desafío que tiene Francia (que parece que no tiene salida), el desafío que tiene Italia y el gran desafío que tiene también España. Es cierto que Francia es una economía muy rica, con mucho capital acumulado, al igual que Japón, lo cual tiende a ocultar los problemas, pero ahí están los hechos y resultados tozudos, su atonía y el fracaso de cualquier política reformadora. ¿Cuál es la única salida a este círculo vicioso, en el cual peligrosamente nos estamos adentrando? Pues es clara: normalizar cuanto antes la política monetaria, y crear un marco que fuerce a los gobiernos a efectuar las dolorosas medidas de reforma estructural que necesitan nuestras economías. La actual política monetaria ultra laxa solo beneficia a unos pocos: los gobiernos manirrotos y los tenedores de renta fija, hedge funds y especuladores, en grave perjuicio de la mayoría de los ciudadanos y, en especial, de los ahorradores, y ha creado una burbuja en los mercados de renta fija que deja pequeña a la burbuja inmobiliaria que generó la última Gran Recesión.

Una vez que se normalice la política monetaria, los gobiernos se verán obligados a controlar su gasto, a introducir políticas de austeridad y a impulsar las necesarias reformas liberalizadoras que en mal momento se interrumpieron o pospusieron y que hoy necesitamos como agua de mayo para recuperar de una forma sostenible nuestra prosperidad.