{"id":1617,"date":"2014-01-31T11:10:44","date_gmt":"2014-01-31T10:10:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/?page_id=1617"},"modified":"2014-02-22T08:49:38","modified_gmt":"2014-02-22T08:49:38","slug":"liberalismo","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/articles\/articles-in-spanish\/liberalismo\/","title":{"rendered":"Liberalismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>LIBERALISMO<\/strong><\/p>\n<p>El liberalismo es una corriente de pensamiento (filos\u00f3fico y econ\u00f3mico) y de acci\u00f3n pol\u00edtica que propugna limitar al m\u00e1ximo el poder coactivo del Estado sobre los seres humanos y la sociedad civil. As\u00ed, forman parte del ideario liberal la defensa de la econom\u00eda de mercado (tambi\u00e9n denominada &#8220;sistema capitalista&#8221; o de &#8220;libre empresa&#8221;); la libertad de comercio (librecambismo) y, en general, la libre circulaci\u00f3n de personas, capitales y bienes; el mantenimiento de un sistema monetario r\u00edgido que impida su manipulaci\u00f3n inflacionaria por parte de los gobernantes; el establecimiento de un Estado de Derecho, en el que todos los seres humanos -incluyendo aquellos que en cada momento formen parte del Gobierno- est\u00e9n sometidos al mismo marco m\u00ednimo de leyes entendidas en su sentido &#8220;material&#8221; (normas jur\u00eddicas, b\u00e1sicamente de derecho civil y penal, abstractas y de general e igual aplicaci\u00f3n a todos); la limitaci\u00f3n del poder del Gobierno al m\u00ednimo necesario para definir y defender adecuadamente el derecho a la vida y a la propiedad privada, a la posesi\u00f3n pac\u00edficamente adquirida, y al cumplimiento de las promesas y contratos; la limitaci\u00f3n y control del gasto p\u00fablico, el principio del presupuesto equilibrado y el mantenimiento de un nivel reducido de impuestos; el establecimiento de un sistema estricto de separaci\u00f3n de poderes pol\u00edticos (legislativo, ejecutivo y judicial) que evite cualquier atisbo de tiran\u00eda; el principio de autodeterminaci\u00f3n, en virtud del cual cualquier grupo social ha de poder elegir libremente qu\u00e9 organizaci\u00f3n pol\u00edtica desea formar o a qu\u00e9 Estado desea o no adscribirse; la utilizaci\u00f3n de procedimientos democr\u00e1ticos para elegir a los gobernantes, sin que la democracia se utilice, en ning\u00fan caso, como coartada para justificar la violaci\u00f3n del Estado de Derecho ni la coacci\u00f3n a las minor\u00edas; y el establecimiento, en suma, de un orden mundial basado en la paz y en el libre comercio voluntario, entre todas las naciones de la tierra. Estos principios b\u00e1sicos constituyen los pilares de la civilizaci\u00f3n occidental y su formaci\u00f3n, articulaci\u00f3n, desarrollo y perfeccionamiento son uno de los logros m\u00e1s importantes en la historia del pensamiento del g\u00e9nero humano. Aunque tradicionalmente se ha afirmado que la doctrina liberal tiene su origen en el pensamiento de la Escuela Escocesa del siglo XVIII, o en el ideario de la Revoluci\u00f3n Francesa, lo cierto es que tal origen puede remontarse incluso hasta la tradici\u00f3n m\u00e1s cl\u00e1sica del pensamiento filos\u00f3fico griego y de la ciencia jur\u00eddica romana. As\u00ed, sabemos gracias a Tuc\u00eddides (Guerra del Peloponeso), como Pericles constataba que en Atenas &#8220;la libertad que disfrutamos en nuestro gobierno se extiende tambi\u00e9n a la vida ordinaria, donde lejos de ejercer \u00e9ste una celosa vigilancia sobre todos y cada uno, no sentimos c\u00f3lera porque nuestro vecino haga lo que desee&#8221;; pudi\u00e9ndose encontrar en la Oraci\u00f3n F\u00fanebre de Pericles una de las m\u00e1s bellas descripciones del principio liberal de la igualdad de todos ante la ley.<\/p>\n<p>Posteriormente en Roma se descubre que el derecho es b\u00e1sicamente consuetudinario y que las instituciones jur\u00eddicas (como las ling\u00fc\u00edsticas y econ\u00f3micas) surgen como resultado de un largo proceso evolutivo e incorporan un enorme volumen de informaci\u00f3n y conocimientos que supera, con mucho, la capacidad mental de cualquier gobernante, por sabio y bueno que \u00e9ste sea. As\u00ed, sabemos gracias a Cicer\u00f3n (De re publica, II, 1-2) como para Cat\u00f3n &#8220;el motivo por el que nuestro sistema pol\u00edtico fue superior a los de todos los dem\u00e1s pa\u00edses era \u00e9ste: los sistemas pol\u00edticos de los dem\u00e1s pa\u00edses hab\u00edan sido creados introduciendo leyes e instituciones seg\u00fan el parecer personal de individuos particulares tales como Minos en Creta y Licurgo en Esparta . . . En cambio, nuestra rep\u00fablica romana no se debe a la creaci\u00f3n personal de un hombre, sino de muchos. No ha sido fundada durante la vida de un individuo particular, sino a trav\u00e9s de una serie de siglos y generaciones. Porque no ha habido nunca en el mundo un hombre tan inteligente como para preverlo todo, e incluso si pudi\u00e9ramos concentrar todos los cerebros en la cabeza de un mismo hombre, le ser\u00eda a \u00e9ste imposible tener en cuenta todo al mismo tiempo, sin haber acumulado la experiencia que se deriva de la pr\u00e1ctica en el transcurso de un largo periodo de la historia&#8221;. El n\u00facleo de esta idea esencial, que habr\u00e1 de constituir el coraz\u00f3n del argumento de Ludwig von Mises sobre la imposibilidad te\u00f3rica de la planificaci\u00f3n socialista, se conserva y refuerza en la Edad Media gracias al humanismo cristiano y a la filosof\u00eda tomista del derecho natural, que se concibe como un cuerpo \u00e9tico previo y superior al poder de cada gobierno terrenal. Pedro Juan de Olivi, San Bernardino de Siena y San Antonino de Florencia, entre otros, teorizan sobre el papel protagonista que la capacidad empresarial y creativa del ser humano tiene como impulsora de la econom\u00eda de mercado y de la civilizaci\u00f3n. Y el testigo de esta l\u00ednea de pensamiento se recoge y perfecciona por esos grandes te\u00f3ricos que fueron nuestros escol\u00e1sticos durante el Siglo de Oro espa\u00f1ol, hasta el punto de que uno de los m\u00e1s grandes pensadores liberales del siglo XX, el austriaco Friedrich A. Hayek, Premio Nobel de Econom\u00eda en 1974, lleg\u00f3 a afirmar que &#8220;los principios te\u00f3ricos de la econom\u00eda de mercado y los elementos b\u00e1sicos del liberalismo econ\u00f3mico no fueron dise\u00f1ados, como se cre\u00eda, por los calvinistas y protestantes escoceses, sino por los jesuitas y miembros de la Escuela de Salamanca durante el Siglo de Oro espa\u00f1ol&#8221;. As\u00ed, Diego de Covarrubias y Leyva, arzobispo de Segovia y ministro de Felipe II, ya en 1554 expuso de forma impecable la teor\u00eda subjetiva del valor, sobre la que gira toda econom\u00eda de libre mercado, al afirmar que &#8220;el valor de una cosa no depende de su naturaleza objetiva sino de la estimaci\u00f3n subjetiva de los hombres, incluso aunque tal estimaci\u00f3n sea alocada&#8221;; y a\u00f1ade para ilustrar su tesis que &#8220;en las Indias el trigo se valora m\u00e1s que en Espa\u00f1a porque all\u00ed los hombres lo estiman m\u00e1s, y ello a pesar de que la naturaleza del trigo es la misma en ambos lugares&#8221;. Otro notable escol\u00e1stico, Luis Saravia de la Calle, bas\u00e1ndose en la concepci\u00f3n subjetivista de Covarrubias, descubre la verdadera relaci\u00f3n que existe entre precios y costes en el mercado, en el sentido de que son los costes los que tienden a seguir a los precios y no al rev\u00e9s, anticip\u00e1ndose as\u00ed a refutar los errores de la teor\u00eda objetiva del valor de Carlos Marx y de sus sucesores socialistas. As\u00ed, en su Instrucci\u00f3n de mercaderes (Medina del Campo 1544) puede leerse: &#8220;Los que miden el justo precio de la cosa seg\u00fan el trabajo, costas y peligros del que trata o hace la mercader\u00eda yerran mucho; porque el justo precio nace de la abundancia o falta de mercader\u00edas, de mercaderes y dineros, y no de las costas, trabajos y peligros&#8221;.<\/p>\n<p>Otra notable aportaci\u00f3n de nuestros escol\u00e1sticos es su introducci\u00f3n del concepto din\u00e1mico de competencia (en lat\u00edn concurrentium), entendida como el proceso empresarial de rivalidad que mueve el mercado e impulsa el desarrollo de la sociedad. Esta idea les llev\u00f3 a su vez a concluir que los llamados &#8220;precios del modelo de equilibrio&#8221;, que los te\u00f3ricos socialistas pretenden utilizar para justificar el intervencionismo y la planificaci\u00f3n del mercado, nunca podr\u00e1n llegar a ser conocidos. Raymond de Roover (&#8220;Scholastics Economics&#8221;, 1955) atribuye a Luis de Molina el concepto din\u00e1mico de competencia entendida como &#8220;el proceso de rivalidad entre compradores que tiende a elevar el precio&#8221;, y que nada tiene que ver con el modelo est\u00e1tico de &#8220;competencia perfecta&#8221; que hoy en d\u00eda los llamados &#8220;te\u00f3ricos del socialismo de mercado&#8221; ingenuamente creen que se puede simular en un r\u00e9gimen sin propiedad privada. Sin embargo, es Jer\u00f3nimo Castillo de Bovadilla el que mejor expone esta concepci\u00f3n din\u00e1mica de la libre competencia entre empresarios en su libro Pol\u00edtica para corregidores publicado en Salamanca en 1585, y en el que indica que la m\u00e1s positiva esencia de la competencia consiste en tratar de &#8220;emular&#8221; al competidor. Bovadilla enuncia, adem\u00e1s, la siguiente ley econ\u00f3mica, base de la defensa del mercado por parte de todo liberal: &#8220;los precios de los productos bajar\u00e1n con la abundancia, emulaci\u00f3n y concurrencia de vendedores&#8221;. Y en cuanto a la imposibilidad de que los gobernantes puedan llegar a conocer los precios de equilibrio y dem\u00e1s datos que necesitan para intervenir en el mercado, destacan las aportaciones de los cardenales jesuitas espa\u00f1oles Juan de Lugo y Juan de Salas. El primero, Juan de Lugo, pregunt\u00e1ndose cu\u00e1l puede ser el precio de equilibrio, ya en 1643 concluye que depende de tan gran cantidad de circunstancias espec\u00edficas que s\u00f3lo Dios puede conocerlo (&#8220;pretium iustum mathematicum licet soli Deo notum&#8221;). Y Juan de Salas, en 1617, refiri\u00e9ndose a las posibilidades de que un gobernante pueda llegar a conocer la informaci\u00f3n espec\u00edfica que se crea, descubre y maneja en la sociedad civil afirma que &#8220;quas exacte comprehendere et pondedare Dei est non hominum&#8221;, es decir, que s\u00f3lo Dios, y no los hombres, puede llegar a comprender y ponderar exactamente la informaci\u00f3n y el conocimiento que maneja un mercado libre con todas sus circunstancias particulares de tiempo y lugar. Tanto Juan de Lugo como Juan de Salas anticipan, pues, en m\u00e1s de tres siglos, las m\u00e1s refinadas aportaciones cient\u00edficas de los pensadores liberales m\u00e1s conspicuos (Mises, Hayek). Por otro lado, tampoco debemos olvidar al gran fundador del Derecho Internacional Francisco de Vitoria, a Francisco Su\u00e1rez y a su escuela de te\u00f3ricos del derecho natural, que con tanta brillantez y coherencia retomaron la idea tomista de la superioridad moral del derecho natural frente al poder del estado, aplic\u00e1ndola con \u00e9xito a m\u00faltiples casos particulares que, como el de la cr\u00edtica moral a la esclavizaci\u00f3n de los indios en la reci\u00e9n descubierta Am\u00e9rica, exig\u00edan una clara y r\u00e1pida toma de posici\u00f3n intelectual. Pero, sin duda alguna, el m\u00e1s liberal de nuestros escol\u00e1sticos ha sido el gran padre jesuita Juan de Mariana (1536-1624) que llev\u00f3 hasta sus \u00faltimas consecuencias l\u00f3gicas la doctrina liberal de la superioridad del derecho natural frente al poder del estado y que hoy han retomado fil\u00f3sofos liberales tan importantes como Murray Rothbard y Robert Nozick. Especial importancia tiene el desarrollo de la doctrina sobre la legitimidad del tiranicidio que Mariana desarrolla en su libro De rege et regis institutione publicado en 1599. Mariana califica de tiranos a figuras hist\u00f3ricas como Alejandro Magno o Julio Cesar, y argumenta que est\u00e1 justificado que cualquier ciudadano asesine al que tiranice a la sociedad civil, considerando actos de tiran\u00eda, entre otros, el establecer impuestos sin el consentimiento del pueblo, o impedir que se re\u00fana un parlamento libremente elegido. Otras muestras t\u00edpicas del actuar de un tirano son, para Mariana, la construcci\u00f3n de obras p\u00fablicas fara\u00f3nicas que, como las pir\u00e1mides de Egipto, siempre se financian esclavizando y explotando a los s\u00fabditos, o la creaci\u00f3n de polic\u00edas secretas para impedir que los ciudadanos se quejen y expresen libremente. Otra obra esencial de Mariana es la publicada en 1609 con el t\u00edtulo De monetae mutatione, posteriormente traducida al castellano con el t\u00edtulo de Tratado y discurso sobre la moneda de vell\u00f3n que al presente se labra en Castilla y de algunos des\u00f3rdenes y abusos. En este notable trabajo Mariana considera tirano a todo gobernante que deval\u00fae el contenido de metal de la moneda, imponiendo a los ciudadanos sin su consentimiento el odioso impuesto inflacionario o la creaci\u00f3n de privilegios y monopolios fiscales. Mariana tambi\u00e9n critica el establecimiento de precios m\u00e1ximos para &#8220;luchar contra la inflaci\u00f3n&#8221;, y propone la reducci\u00f3n del gasto p\u00fablico como principal medida de pol\u00edtica econ\u00f3mica para equilibrar el presupuesto. Por \u00faltimo, en 1625, el padre Juan de Mariana public\u00f3 otro libro titulado Discurso sobre las enfermedades de la Compa\u00f1\u00eda en el que ahonda en la idea liberal de que es imposible que el gobierno organice la sociedad civil en base a mandatos coactivos, y ello por falta de informaci\u00f3n. Mariana, refiri\u00e9ndose al gobierno dice que &#8220;es gran desatino que el ciego quiera guiar al que ve&#8221;, a\u00f1adiendo que el gobernante &#8220;no conoce las personas, ni los hechos, a lo menos, con todas las circunstancias que tienen, de que pende el acierto. Forzoso es se caiga en yerros muchos, y graves, y por ellos se disguste la gente, y menosprecie gobierno tan ciego&#8221;; concluyendo Mariana que &#8220;es loco el poder y mando&#8221;, y que cuando &#8220;las leyes son muchas en demas\u00eda; y como no todas se pueden guardar, ni aun saber, a todas se pierde el respeto&#8221;.<\/p>\n<p>Toda esta tradici\u00f3n se filtra por los ambientes intelectuales de todo el continente europeo influyendo en notables pensadores liberales de Francia como Balesbat (1692), el marqu\u00e9s D&#8217;Argenson (1751) y, sobre todo, Jacques Turgot, que desde mucho antes que Adam Smith, y siguiendo a los escol\u00e1sticos espa\u00f1oles ya hab\u00eda articulado perfectamente el car\u00e1cter disperso del conocimiento que incorporan las instituciones sociales entendidas como \u00f3rdenes espont\u00e1neos. As\u00ed, Turgot, en su Eleg\u00eda a Gournay (1759) escribe que &#8220;no es preciso probar que cada individuo es el \u00fanico que puede juzgar con conocimiento de causa el uso m\u00e1s ventajoso de sus tierras y esfuerzo. Solamente \u00e9l posee el conocimiento particular sin el cual hasta el hombre m\u00e1s sabio se encontrar\u00eda a ciegas. Aprende de sus intentos repetidos, de sus \u00e9xitos y de sus p\u00e9rdidas, y as\u00ed va adquiriendo un especial sentido para los negocios que es mucho m\u00e1s ingenioso que el conocimiento te\u00f3rico que puede adquirir un observador indiferente, porque est\u00e1 impulsado por la necesidad&#8221;. Y siguiendo a Juan de Mariana, Turgot concluye que es &#8220;completamente imposible dirigir mediante reglas r\u00edgidas y un control continuo la multitud de transacciones que aunque s\u00f3lo sea por su inmensidad no puede llegar a ser plenamente conocida, y que adem\u00e1s dependen de una multitud de circunstancias siempre cambiantes, que no pueden controlarse, ni menos a\u00fan preverse&#8221;.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, toda esta tradici\u00f3n liberal del pensamiento hispano fue barrida en la teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica, como indica Francisco Mart\u00ednez Marina (Teor\u00eda de las Cortes o Grandes Juntas Nacionales de los Reinos de Le\u00f3n y Castilla) por los Austrias y los Borbones que han producido una &#8220;monstruosa reuni\u00f3n de todos los poderes en una persona, el abandono y la abolici\u00f3n de las Cortes y siglos de esclavitud del m\u00e1s horroroso despotismo&#8221;. Se termina de consolidar as\u00ed en nuestro pa\u00eds un marco pol\u00edtico y social intolerante e intervencionista ajeno a las m\u00e1s genuinas tradiciones representativas y liberales de los viejos reinos de Espa\u00f1a: la antigua tolerancia y modus vivendi entre las tres religiones de jud\u00edos, moros y cristianos de la \u00e9poca de Alfonso X El Sabio, es sustituida por la intolerancia religiosa de los Reyes Cat\u00f3licos y sus sucesores, que Americo Castro (La realidad hist\u00f3rica de Espa\u00f1a) y otros han interpretado como una desviaci\u00f3n mim\u00e9tica de la cultura y sociedad espa\u00f1olas que parad\u00f3jicamente terminan reflejando e incorporando en su esencia m\u00e1s \u00edntima las caracter\u00edsticas m\u00e1s negativas de sus seculares &#8220;enemigos&#8221;: el integrismo religioso musulm\u00e1n justificador de la Guerra Santa contra el infiel, y la obsesi\u00f3n por la pureza de la sangre, propia del pueblo jud\u00edo. No se absorben, por contra, la proverbial iniciativa y esp\u00edritu empresarial de los comerciantes y artesanos hebreos y moriscos que hasta su expulsi\u00f3n constituyeron la m\u00e9dula econ\u00f3mica del pa\u00eds. En Espa\u00f1a se termina menospreciando, por considerarse impropia de cristianos viejos, la funci\u00f3n empresarial y pr\u00e1cticamente hasta hoy el \u00e9xito econ\u00f3mico se valora negativamente a nivel social y se critica con envidia destructiva, en vez de ser considerado como una sana y necesaria muestra del avance de la civilizaci\u00f3n, que es preciso emular y fomentar. Si a todo esto a\u00f1adimos la &#8220;Leyenda Negra&#8221; que impulsada por el mundo protestante y anglosaj\u00f3n tuvo como objetivo desprestigiar todo lo espa\u00f1ol, se comprender\u00e1 la soledad y el vac\u00edo ideol\u00f3gico con que se hallaron los ilustrados espa\u00f1oles del siglo XVIII, como Campomanes y Jovellanos, y los padres de la patria reunidos en las Cortes de C\u00e1diz que habr\u00edan de redactar nuestra primera Constituci\u00f3n de 1812, y que fueron los primeros en el mundo en calificarse a s\u00ed mismos con el t\u00e9rmino, introducido por ellos, de &#8220;liberales&#8221;.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n en el resto del mundo intelectual europeo no evolucion\u00f3 mucho mejor que en Espa\u00f1a. El triunfo de la Reforma protestante desprestigi\u00f3 el papel de la Iglesia Cat\u00f3lica como l\u00edmite y contrapeso del poder secular de los gobiernos, que se vio as\u00ed reforzado. Adem\u00e1s el pensamiento protestante y la imperfecta recepci\u00f3n en el mundo anglosaj\u00f3n de la tradici\u00f3n liberal iusnaturalista a trav\u00e9s de los &#8220;escol\u00e1sticos protestantes&#8221; Hugo Grocio y Pufendorf, explica la importante involuci\u00f3n que respecto del anterior pensamiento liberal supuso Adam Smith. En efecto, como bien indica Murray N. Rothbard (Economic Thought before Adam Smith, 1995), Adam Smith abandon\u00f3 las contribuciones anteriores centradas en la teor\u00eda subjetiva del valor, la funci\u00f3n empresarial y el inter\u00e9s por explicar los precios que se dan en el mercado real, sustituy\u00e9ndolas todas ellas por la teor\u00eda objetiva del valor trabajo, sobre la que luego Marx construir\u00e1, como conclusi\u00f3n natural, toda la teor\u00eda socialista de la explotaci\u00f3n. Adem\u00e1s, Adam Smith se centra en explicar con car\u00e1cter preferente el &#8220;precio natural&#8221; de equilibrio a largo plazo, modelo de equilibrio en el que la funci\u00f3n empresarial brilla por su ausencia y en el que se supone que toda la informaci\u00f3n necesaria ya est\u00e1 disponible, por lo que ser\u00e1 utilizado despu\u00e9s por los te\u00f3ricos neocl\u00e1sicos del equilibrio para criticar los supuestos &#8220;fallos del mercado&#8221; y justificar el socialismo y la intervenci\u00f3n del Estado sobre la econom\u00eda y la sociedad civil. Por otro lado, Adam Smith impregn\u00f3 la Ciencia Econ\u00f3mica de calvinismo, por ejemplo al apoyar la prohibici\u00f3n de la usura y al distinguir entre ocupaciones &#8220;productivas&#8221; e &#8220;improductivas&#8221;. Finalmente, Adam Smith rompi\u00f3 con el Laissez-faire radical de sus antecesores iusnaturalistas del continente (espa\u00f1oles, franceses e italianos) introduciendo en la historia del pensamiento un &#8220;liberalismo&#8221; tibio tan plagado de excepciones y matizaciones, que muchos &#8220;socialdem\u00f3cratas&#8221; de hoy en d\u00eda podr\u00edan incluso aceptar. La influencia negativa del pensamiento de la Escuela Cl\u00e1sica anglosajona sobre el liberalismo se acent\u00faa con los sucesores de Adam Smith y, en especial, con Jerem\u00edas Bentham, que inocula el bacilo del utilitarismo m\u00e1s estrecho en la filosof\u00eda liberal, facilitando con ello el desarrollo de todo un an\u00e1lisis pseudocient\u00edfico de costes y beneficios (que se creen conocidos), y el surgimiento de toda una tradici\u00f3n de ingenieros sociales que pretenden moldear la sociedad a su antojo utilizando el poder coactivo del Estado. En Inglaterra, Stuart Mill culmina esta tendencia con su apostas\u00eda del Laissez-faire y sus numerosas concesiones al socialismo, y en Francia, el triunfo del racionalismo constructivista de origen cartesiano explica el dominio intervencionista de la Ecole Polytechnique y del socialismo cientificista de Saint-Simon y Comte (v\u00e9ase F.A. Hayek, The Counter-Revolution of Science, 1955), que a duras penas logran contener los liberales franceses de la tradici\u00f3n de Juan Bautista Say, agrupados en torno a Fr\u00e9d\u00e9ric Bastiat y Gustave de Molinari.<\/p>\n<p>Esta intoxicaci\u00f3n intervencionista en el contenido doctrinal del liberalismo decimon\u00f3nico fue fatal en la evoluci\u00f3n pol\u00edtica del liberalismo contempor\u00e1neo: uno tras otro los diferentes partidos pol\u00edticos liberales caen v\u00edctimas del &#8220;pragmatismo&#8221;, y en aras de mantener el poder a corto plazo consens\u00faan pol\u00edticas de compromiso que traicionan sus principios esenciales confundiendo al electorado y facilitando en \u00faltima instancia el triunfo pol\u00edtico del socialismo. As\u00ed, el partido liberal ingl\u00e9s termina desapareciendo en Inglaterra engullido por el partido laborista, y algo muy parecido sucede en el resto de Europa. La confusi\u00f3n a nivel pol\u00edtico y doctrinal es tan grande que en muchas ocasiones los intervencionistas m\u00e1s conspicuos como John Maynard Keynes, terminan apropi\u00e1ndose del t\u00e9rmino &#8220;liberalismo&#8221; que, al menos en Inglaterra, Estados Unidos y, en general, en el mundo anglosaj\u00f3n pasa a utilizarse para denominar la socialdemocracia intervencionista impulsora del Estado del Bienestar, vi\u00e9ndose obligados los verdaderos liberales a buscarse otro t\u00e9rmino definitorio (&#8220;classical liberals&#8221;, &#8220;conservative libertarians&#8221; o, simplemente, &#8220;libertarians&#8221;).<br \/>\nEn este contexto de confusi\u00f3n doctrinal y pol\u00edtica no es de extra\u00f1ar que en nuestro pa\u00eds nunca haya cuajado una verdadera revoluci\u00f3n liberal. Aunque en el siglo XIX se puede distinguir una se\u00f1era tradici\u00f3n del m\u00e1s genuino liberalismo, con representantes tan conspicuos como Laureano Figuerola y Ballester, Alvaro Fl\u00f3rez Estrada, Luis Mar\u00eda Pastor, y otros, se desarrolla doctrinalmente muy influida por el tibio liberalismo de la Escuela Anglosajona (la traducci\u00f3n espa\u00f1ola de Jos\u00e9 Alonso Ortiz de La Riqueza de las Naciones ya se hab\u00eda publicado en Santander en 1794), o por el racionalismo jacobino de la Revoluci\u00f3n Francesa. En el \u00e1mbito pol\u00edtico el liberalismo espa\u00f1ol se enfrenta primero a las poderosas fuerzas absolutistas y despu\u00e9s al pragmatismo disgregador de los &#8220;moderados&#8221;, todo ello en un entorno continuo de guerra civil desgarradora. De manera que el triunfo de la Gloriosa Revoluci\u00f3n Liberal de 1868 es ef\u00edmero y cuando se produce la Restauraci\u00f3n Canovista de 1875, triunfa el arancel proteccionista y se traicionan principios liberales esenciales, por ejemplo en el \u00e1mbito de la autodeterminaci\u00f3n del pueblo cubano, con un coste tremendo para la naci\u00f3n en t\u00e9rminos de sufrimientos humanos. Y ya entrado el siglo XX la p\u00e9rdida de contenido doctrinal del Partido Liberal Democr\u00e1tico se hace cada vez m\u00e1s patente y en cierta medida culmina con el &#8220;reformismo social&#8221; de Jos\u00e9 Canalejas que impregna su pol\u00edtica de medidas intervencionistas y socializadoras, restablece el servicio militar obligatorio y sigue adelante con la inmoral y nefasta pol\u00edtica de gradual implicaci\u00f3n militar de nuestro pa\u00eds en Marruecos. En este contexto de vac\u00edo doctrinal no es de extra\u00f1ar que los pocos espa\u00f1oles que contin\u00faan aceptando calificarse de &#8220;liberales&#8221; crean que el liberalismo, m\u00e1s que un cuerpo de principios dogm\u00e1ticos a favor de la libertad, es un simple &#8220;talante&#8221; caracterizado por la tolerancia y apertura ante todas las posiciones. As\u00ed, para Gregorio Mara\u00f1\u00f3n (v\u00e9ase el &#8220;Pr\u00f3logo&#8221; a sus Ensayos liberales) &#8220;ser liberal es, precisamente estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; y segundo, no admitir jam\u00e1s que el fin justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin. El liberalismo es, pues, una conducta y, por tanto, es mucho m\u00e1s que una pol\u00edtica&#8221;. Posici\u00f3n que en gran medida es compartida por otros grandes liberales espa\u00f1oles de la primera mitad del siglo XX, como Jos\u00e9 Ortega y Gasset o Salvador de Madariaga, y que en gran parte explica por qu\u00e9 el protagonismo pol\u00edtico, primero durante la Dictadura del General Primo de Ribera, despu\u00e9s durante la Rep\u00fablica y m\u00e1s tarde durante el Franquismo, nunca estuviera en manos de verdaderos liberales, sino m\u00e1s bien en la esfera de ambos extremos del intervencionismo (el socialismo obrero o el fascismo o socialismo conservador o de derechas), o bajo el control de pol\u00edticos racionalistas jacobinos como Manuel Aza\u00f1a.<\/p>\n<p>A pesar de que el siglo XX ser\u00e1 tristemente recordado como el siglo del Estatismo y de los totalitarismos de todo signo que m\u00e1s sufrimiento han causado al g\u00e9nero humano, en sus \u00faltimos veinticinco a\u00f1os se ha observado con gran pujanza un notable resurgir del ideario liberal que debe achacarse a las siguientes razones. Primeramente, al rearme te\u00f3rico liberal protagonizado por un pu\u00f1ado de pensadores que, en su mayor\u00eda, pertenecen o est\u00e1n influidos por la Escuela Austriaca que fue fundada en Viena cuando Carl Menger retom\u00f3 en 1871 la tradici\u00f3n liberal subjetivista de los Escol\u00e1sticos Espa\u00f1oles. Entre otros te\u00f3ricos, destacan sobre todo Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek que fueron los primeros en predecir el advenimiento de la Gran Depresi\u00f3n de 1929 como resultado del intervencionismo monetario y fiscal emprendido por los gobiernos durante los &#8220;felices&#8221; a\u00f1os veinte, en descubrir el teorema de la imposibilidad cient\u00edfica del socialismo por falta de informaci\u00f3n, y en explicar el fracaso de las prescripciones keynesianas que se hizo evidente con el surgimiento de la grave recesi\u00f3n inflacionaria de los a\u00f1os setenta. Estos te\u00f3ricos han elaborado, por primera vez, un cuerpo completo y perfeccionado de doctrina liberal en el que tambi\u00e9n han participado pensadores de otras escuelas liberales menos comprometidas como la de Chicago (Knight, Stigler, Friedman y Becker), el &#8220;ordo-liberalismo&#8221; de la &#8220;econom\u00eda social de mercado&#8221; alemana (R\u00f6pke, Eucken, Erhard), o la llamada &#8220;Escuela de la Elecci\u00f3n P\u00fablica&#8221; (Buchanan, Tullock y el resto de los te\u00f3ricos de los &#8220;fallos del gobierno&#8221;). En segundo lugar, cabe mencionar el triunfo de la llamada revoluci\u00f3n liberal-conservadora protagonizada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher en Estados Unidos e Inglaterra a lo largo de los a\u00f1os ochenta. As\u00ed de 1980 a 1988 Ronald Reagan llev\u00f3 a cabo una importante reforma fiscal que redujo el tipo marginal del impuesto sobre la renta al 28 por 100 y desmantel\u00f3, en gran medida, la regulaci\u00f3n administrativa de la econom\u00eda, generando un importante auge econ\u00f3mico que cre\u00f3 en su pa\u00eds m\u00e1s de 12 millones de puestos de trabajo. Y m\u00e1s cerca de nosotros, Margaret Thatcher impuls\u00f3 el programa de privatizaciones de empresas p\u00fablicas m\u00e1s ambicioso que hasta hoy se ha conocido en el mundo, redujo al 40 por ciento el tipo marginal del impuesto sobre la renta, acab\u00f3 con los abusos de los sindicatos e inici\u00f3 un programa de regeneraci\u00f3n moral que impuls\u00f3 fuertemente la econom\u00eda inglesa, lastrada durante decenios por el intervencionismo de los laboristas y de los conservadores m\u00e1s &#8220;pragm\u00e1ticos&#8221; (como Edward Heath y otros). En tercer lugar, quiz\u00e1s el hecho hist\u00f3rico m\u00e1s importante haya sido la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y el desmoronamiento del socialismo en Rusia y en los pa\u00edses del Este de Europa, que hoy se esfuerzan por construir sus econom\u00edas de mercado en un Estado de Derecho. Todos estos hechos han llevado al convencimiento de que el liberalismo y la econom\u00eda de libre mercado son el sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico m\u00e1s eficiente, moral y compatible con la naturaleza del ser humano. As\u00ed, por ejemplo, Juan Pablo II, pregunt\u00e1ndose si el capitalismo es la v\u00eda para el progreso econ\u00f3mico y social ha contestado lo siguiente (v\u00e9ase Centessimus Annus, cap. IV, num. 42): &#8220;Si por &#8216;capitalismo&#8217; se entiende un sistema econ\u00f3mico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, el mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producci\u00f3n, la respuesta es ciertamente positiva, aunque quiz\u00e1 ser\u00eda m\u00e1s apropiado hablar de &#8216;econom\u00eda de empresa&#8217;, &#8216;econom\u00eda de mercado&#8217;, o simplemente &#8216;econom\u00eda libre'&#8221;.<\/p>\n<p>El pensamiento espa\u00f1ol no se ha mantenido ajeno a este resurgir mundial del liberalismo. Pensadores como Lucas Beltr\u00e1n o Luis de Olariaga supieron mantener viva la llama liberal durante los largos a\u00f1os del autoritarismo franquista, llev\u00e1ndose a cabo un importante esfuerzo de estudio y popularizaci\u00f3n del ideario liberal por parte de los profesores, intelectuales y empresarios aglutinados en torno a la sociedad liberal Mont P\u00e8lerin fundada por Hayek en 1947, y al proyecto de Uni\u00f3n Editorial que, a lo largo de los \u00faltimos 25 a\u00f1os, ha traducido, publicado y distribuido incansablemente en nuestro pa\u00eds las principales obras de contenido liberal escritas por pensadores extranjeros y nacionales. Entre \u00e9stos destacan los hermanos Joaqu\u00edn y Luis Reig Albiol, Juan Marcos de la Fuente, Julio Pascual Vicente, Pedro Schwartz, Rafael Termes, Carlos Rodr\u00edguez Braun, Lorenzo Bernaldo de Quir\u00f3s, Francisco Cabrillo, Joaqu\u00edn Trigo, Juan Torras, Fernando Chueca Goitia y, como principal representante de la tradici\u00f3n liberal subjetivista en nuestro pa\u00eds, el prof. Jes\u00fas Huerta de Soto. La influencia de esta corriente doctrinal no ha dejado de sentirse en la vida pol\u00edtica de nuestro pa\u00eds a partir del restablecimiento de la Monarqu\u00eda constitucional, primero dentro de la extinta Uni\u00f3n del Centro Democr\u00e1tico a trav\u00e9s de Antonio Font\u00e1n y del ya fallecido Joaqu\u00edn Garrigues Walker; despu\u00e9s vino el Partido Dem\u00f3crata Liberal de Antonio Garrigues Walker, que integrado en el Partido Reformista de Miguel Roca no logr\u00f3 representaci\u00f3n parlamentaria en las elecciones de 1986; posteriormente tuvieron representaci\u00f3n parlamentaria la Uni\u00f3n Liberal de Pedro Schwartz y el Partido Liberal de Antonio Segurado, ambos integrados dentro, primero de Alianza Popular, y despu\u00e9s en la Coalici\u00f3n Popular (1982-1987). Y tras los a\u00f1os de gobierno del PSOE, en los cuales, y a pesar de sus atentados al principio liberal de separaci\u00f3n de poderes, tambi\u00e9n cupo distinguir una t\u00edmida corriente liberal de la mano de Miguel Boyer y Miguel Angel Fern\u00e1ndez Ord\u00f3\u00f1ez, tanto el Presidente del Gobierno del Partido Popular, Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar, como alguno de sus ministros m\u00e1s significados (como Esperanza Aguirre y otros) no han dudado en calificarse como los herederos actuales del liberalismo y del centrismo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Dada la tr\u00e1gica trayectoria del socialismo a lo largo de este siglo no es aventurado pensar que el liberalismo se presenta como el ideario pol\u00edtico y econ\u00f3mico con m\u00e1s posibilidades de triunfar en el futuro. Y aunque quedan algunos \u00e1mbitos en los que la liberalizaci\u00f3n sigue planteando dudas y discrepancias -como, por ejemplo, el de la privatizaci\u00f3n del dinero, el desmantelamiento de los megagobiernos centrales a trav\u00e9s de la descentralizaci\u00f3n auton\u00f3mica y del nacionalismo liberal, y la necesidad de defender el ideario liberal en base a consideraciones predominantemente \u00e9ticas m\u00e1s que de simple eficacia- el liberalismo promete como la doctrina m\u00e1s fruct\u00edfera y humanista. Si Espa\u00f1a es capaz de asumir como propio este humanismo liberal y de llevarlo a la pr\u00e1ctica de forma coherente es seguro que experimentar\u00e1 en el futuro un notable resurgir como sociedad din\u00e1mica y abierta, que sin duda podr\u00e1 ser calificado como &#8220;Nuevo Siglo de Oro espa\u00f1ol&#8221;.<\/p>\n<p>(Jes\u00fas Huerta de Soto).<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda b\u00e1sica en espa\u00f1ol: Lucas Beltr\u00e1n, Ensayos de econom\u00eda pol\u00edtica (1996); Luis D\u00edez del Corral, El liberalismo doctrinario (1984); Friedrich A. Hayek, Los fundamentos de la libertad (1998) y La fatal arrogancia: los errores del socialismo (1997); Jes\u00fas Huerta de Soto, Socialismo, c\u00e1lculo y funci\u00f3n empresarial (1992), Estudios de econom\u00eda pol\u00edtica (1994) y Dinero, cr\u00e9dito bancario y ciclos econ\u00f3micos (1998); Israel M. Kirzner, Creatividad, capitalismo y justicia distributiva (1995); Bruno Leoni, La libertad y la ley (1995); Ludwig von Mises, La acci\u00f3n humana (1995) y Sobre liberalismo y capitalismo (1995); Karl R. Popper, La sociedad abierta y sus enemigos (1967); Robert Nozick, Anarqu\u00eda, estado y utop\u00eda (1988); Wilhelm R\u00f6pke, M\u00e1s all\u00e1 de la oferta y la demanda (1996); Murray N. Rothbard, La \u00e9tica de la libertad (1995); Rafael Termes, Libro blanco sobre el papel del estado en la econom\u00eda espa\u00f1ola (1996); Milton y Rose Friedman, Libertad de elegir (1980).<br \/>\nMadrid, 12 de Octubre de 1998<br \/>\nD\u00eda de la Hispanidad<\/p>\n<p>Jes\u00fas Huerta de Soto<br \/>\nCatedr\u00e1tico de Econom\u00eda Pol\u00edtica<br \/>\nUniversidad Rey Juan Carlos de Madrid<\/p>\n<p>&#8220;S\u00f3lo podr\u00e1 reproducirse total o parcialmente el contenido de este trabajo citando expresamente a su autor y al medio en donde fue originalmente publicado (indicado, en su caso, en la secci\u00f3n de bibliograf\u00eda del Curriculum vitae). A quienes incumplan esta condici\u00f3n les ser\u00e1n aplicados las leyes civiles y penales que correspondan, a parte de las procedentes indemnizaciones por da\u00f1os y perjuicios&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"parent":1216,"menu_order":0,"template":"","article-language":[1281],"class_list":["post-1617","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","article-language-spanish"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Liberalismo | Jes\u00fas Huerta de Soto<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/articles\/articles-in-spanish\/liberalismo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Liberalismo | Jes\u00fas Huerta de Soto\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LIBERALISMO El liberalismo es una corriente de pensamiento (filos\u00f3fico y econ\u00f3mico) y de acci\u00f3n pol\u00edtica que propugna limitar al m\u00e1ximo el poder coactivo del Estado sobre los seres humanos y la sociedad civil. 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