{"id":1619,"date":"2014-01-31T11:12:29","date_gmt":"2014-01-31T10:12:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/?page_id=1619"},"modified":"2014-02-22T08:50:49","modified_gmt":"2014-02-22T08:50:49","slug":"hayek-y-la-moral","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/articles\/articles-in-spanish\/hayek-y-la-moral\/","title":{"rendered":"Hayek y la moral"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>F.A. HAYEK (1899-1992): UNA SEMBLANZA MORAL<\/strong><\/p>\n<p>F.A. Hayek ha sido una de las figuras intelectuales m\u00e1s importantes del siglo que ahora termina. Fil\u00f3sofo multidisciplinar, gran pensador liberal y Premio Nobel de Econom\u00eda, Hayek escribi\u00f3 una ampl\u00edsima obra que es cada vez mejor conocida, y que est\u00e1 teniendo tan gran influencia en los m\u00e1s variados \u00e1mbitos que los pr\u00f3ximos a\u00f1os podr\u00e1n calificarse, sin duda alguna, como los a\u00f1os de la &#8220;era de Hayek&#8221; en la historia del pensamiento econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social.<br \/>\nAhora bien, y dejando en esta ocasi\u00f3n de lado el comentario intelectual de sus doctrinas, por otro lado cada vez mejor comprendidas, podemos preguntarnos \u00bfcu\u00e1les fueron las caracter\u00edsticas m\u00e1s significativas de la personalidad de nuestro personaje? Aunque muy probablemente nuestro autor considerar\u00eda una innecesaria y pura &#8220;fatal arrogancia&#8221; el intentar exponer una semblanza moral de su persona, puede considerarse que todo lo que nos aproxime a la verdadera personalidad humana de Hayek nos ayudar\u00e1 a comprender mejor el verdadero sentido de su obra.<\/p>\n<p>Hayek naci\u00f3 en una familia de acad\u00e9micos y altos funcionarios en la que la vida intelectual y universitaria era muy valorada, pero nunca fue un estudiante brillante: una gran y desordenada curiosidad intelectual le imped\u00edan concentrarse con aplicaci\u00f3n en las diferentes asignaturas. Seg\u00fan confesi\u00f3n propia, si tomaba apuntes no pod\u00eda comprender lo que escuchaba e, incapaz de retener de memoria las explicaciones de sus profesores, se ve\u00eda as\u00ed obligado a reproducir siempre ex novo y con gran esfuerzo los razonamientos que deseaba exponer. Como indica en su art\u00edculo &#8220;Dos tipos de mente&#8221;, Hayek achacaba su fruct\u00edfera capacidad intelectual precisamente al proceso mental, aparentemente desordenado e intuitivo, que le caracterizaba y que tanto contrastaba con la mente de otros te\u00f3ricos de la Escuela Austriaca que, como B\u00f6hm Bawerk o el propio von Mises, dominaban absolutamente su materia y eran capaces de exponerla oral y verbalmente con gran rigor y claridad.<\/p>\n<p>Terminada la Primera Guerra Mundial, y tras regresar del frente (donde Hayek contrajo malaria y aprendi\u00f3 algo de italiano), nuestro personaje ingres\u00f3 en la Universidad de Viena, entonces un hervidero de corrientes y discusiones intelectuales sin parang\u00f3n en el mundo (un an\u00e1lisis riguroso del porqu\u00e9 se dio este fen\u00f3meno en la Viena de la posguerra est\u00e1 a\u00fan por hacer). Dubitativo entre la psicolog\u00eda y las ciencias jur\u00eddicas y sociales se decidi\u00f3 por estas \u00faltimas, especializ\u00e1ndose en Econom\u00eda Pol\u00edtica de la mano de Friedrich von Wieser, quiz\u00e1s el representante m\u00e1s confuso y ecl\u00e9ctico de la segunda generaci\u00f3n de economistas de la Escuela Austriaca de Econom\u00eda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan confesi\u00f3n propia, el Hayek de aquellos a\u00f1os no se diferenciaba mucho del resto de sus compa\u00f1eros, en lo que a ideas pol\u00edticas se refiere: era un socialista &#8220;fabiano&#8221; que, siguiendo los pasos de su maestro Wieser, pensaba que la benigna intervenci\u00f3n del Estado era capaz de mejorar el orden social. Fue la lectura del an\u00e1lisis cr\u00edtico del socialismo publicado por von Mises en 1922 con el t\u00edtulo de Die Gemeinwirtschaft, la que hizo que Hayek abandonara los ideales socialistas que abraz\u00f3 en su primera juventud (Robbins y R\u00f6pke, entre muchos otros, tambi\u00e9n tuvieron una experiencia semejante como resultado de la lectura del libro de von Mises). A partir de entonces, y gracias a una recomendaci\u00f3n de Wieser, Hayek empez\u00f3 a colaborar estrechamente con von Mises en el \u00e1mbito profesional (primero en la oficina de reparaciones de guerra que dirig\u00eda von Mises y despu\u00e9s en el Instituto Austriaco del Ciclo Econ\u00f3mico que \u00e9ste hab\u00eda fundado) y en el acad\u00e9mico (convirti\u00e9ndose en uno de los participantes m\u00e1s productivos del seminario de teor\u00eda econ\u00f3mica que von Mises manten\u00eda quincenalmente en su despacho de Secretario General de la C\u00e1mara de Comercio de Viena).<br \/>\nHayek debe a von Mises el punto de partida de casi todo lo que hizo en teor\u00eda econ\u00f3mica. Gracias a von Mises, Hayek abandon\u00f3 gran parte de la malsana influencia de Wieser y retom\u00f3 el tronco fundamental de la concepci\u00f3n austriaca de la econom\u00eda, que teniendo su origen en Menger, y habiendo sido enriquecida por B\u00f6hm Bawerk, von Mises se hab\u00eda propuesto desarrollar y defender frente a las veleidades de te\u00f3ricos positivistas, como Schumpeter, o m\u00e1s proclives al modelo de equilibrio, como Wieser. Las relaciones entre el maestro von Mises y el disc\u00edpulo Hayek fueron hasta cierto punto curiosas. Por un lado de gran admiraci\u00f3n y respeto. Pero, por otro, de cierto distanciamiento, seg\u00fan las \u00e9pocas y circunstancias. Debi\u00e9ndose notar un cierto \u00e9nfasis hayekiano por resaltar la independencia intelectual respecto de un maestro que, como reconoc\u00eda el propio Hayek, a la larga la evoluci\u00f3n de la propia realidad siempre terminaba poniendo de manifiesto que ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de 1931, y gracias a otro disc\u00edpulo de von Mises, Lionel Robbins, Hayek ocup\u00f3 una c\u00e1tedra hasta 1949 en la London School of Economics, convirti\u00e9ndose en el principal exponente en lengua inglesa de las aportaciones de la Escuela Austriaca de Econom\u00eda. Hayek siempre mantuvo una exquisita cortes\u00eda acad\u00e9mica con todos sus oponentes, a los que nunca achac\u00f3 mala fe sino tan s\u00f3lo el error intelectual. As\u00ed ocurri\u00f3, por ejemplo, en sus pol\u00e9micas con los te\u00f3ricos socialistas, con Keynes y con Knight y la Escuela de Chicago, a todos los cuales se opuso no s\u00f3lo en cuestiones metodol\u00f3gicas (Hayek lleg\u00f3 a decir que despu\u00e9s de la Teor\u00eda General de Keynes, el libro m\u00e1s peligroso para la ciencia econ\u00f3mica hab\u00edan sido los Ensayos sobre econom\u00eda positiva de Milton Friedman), sino tambi\u00e9n en teor\u00eda monetaria, del capital y de los ciclos. Jam\u00e1s tuvo una palabra de queja o de reproche, ni siquiera cuando fue objeto de injustos y furibundos ataques por parte de Keynes, o cuando fue vetado por los miembros del departamento de econom\u00eda de Chicago, cuya arrogancia les impidi\u00f3 aceptar la entrada de un &#8220;te\u00f3rico de la Escuela Austriaca&#8221; en sus filas (afortunadamente Hayek s\u00ed fue admitido -sin salario oficial, pues su remuneraci\u00f3n fue pagada por una fundaci\u00f3n privada- en el departamento de ciencias sociales y humanidades de esa misma Universidad, en cuyo seno Hayek pudo escribir su monumental obra sobre Los fundamentos de la libertad).<\/p>\n<p>Hayek no tuvo mucha suerte en el \u00e1mbito personal. En 1949 destroz\u00f3 su familia cuando decidi\u00f3 divorciarse para casarse con su amor imposible de primera juventud: una prima suya que se cas\u00f3 con otro hombre y a la que reencontr\u00f3 por casualidad cuando fue a visitar a sus familiares vieneses tras la Segunda Guerra Mundial. El coste que para Hayek y su familia tuvo esta decisi\u00f3n fue enorme. Sus amigos ingleses, encabezados por Robbins, le abandonaron, y parece ser que el disgusto del divorcio le cost\u00f3 la vida a su primera mujer (aunque \u00e9ste es un tema &#8220;tab\u00fa&#8221; sobre el que Hayek y sus m\u00e1s pr\u00f3ximos allegados nunca quisieron hablar). El caso es que nuestro personaje no se reconcili\u00f3 con Robbins hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s, con motivo de la boda de su hijo Lawrence, y se vio obligado a &#8220;exiliarse&#8221; en los Estados Unidos a lo largo de los a\u00f1os 50 y parte de los 60. Durante esos a\u00f1os Hayek empez\u00f3, adem\u00e1s, a sufrir importantes achaques de salud: primero fueron problemas metab\u00f3licos que le dejaron extraordinariamente delgado, despu\u00e9s una sordera creciente le convirti\u00f3 en un intelectual hasta cierto punto distante en el trato personal; por \u00faltimo, agudos y recurrentes ataques de depresi\u00f3n le dejaban postrado e intelectualmente improductivo durante largas temporadas. (En el pr\u00f3logo de Derecho, legislaci\u00f3n y libertad, declara que, en algunos momentos, lleg\u00f3 a pensar que los problemas de salud que le aquejaban le impedir\u00edan acabar el libro). No sabemos hasta qu\u00e9 punto estas duras experiencias personales reafirmaron en Hayek el convencimiento sobre la importancia vital que los comportamientos morales de tipo pautado tienen para preservar la vida individual y social del ser humano, pero leyendo el \u00e9nfasis que Hayek da en sus obras a este tema, uno se lleva la impresi\u00f3n de que este aspecto de sus ideas ha sido escrito por alguien que, por experiencia propia, sab\u00eda muy bien de lo que estaba hablando.<\/p>\n<p>Todos estos achaques de salud (f\u00edsica y mental) desaparecieron, casi milagrosamente, cuando Hayek recibi\u00f3 el Premio Nobel de Econom\u00eda en 1974. A partir de entonces sinti\u00f3 que sal\u00eda de su aislamiento acad\u00e9mico, e inici\u00f3 una fren\u00e9tica actividad que le llev\u00f3 a viajar por todo el mundo exponiendo sus ideas y logrando culminar varios libros m\u00e1s (el \u00faltimo de ellos La fatal arrogancia: los errores del socialismo fue publicado cuando casi contaba 90 a\u00f1os de edad).<br \/>\nHayek siempre quiso mantenerse al margen de la actividad pol\u00edtica. Es m\u00e1s, consideraba incompatibles el rol del intelectual (que ten\u00eda que hacer de la verdad cient\u00edfica el norte de su vida) y el papel del pol\u00edtico (siempre obligado a someterse al dictado de la opini\u00f3n p\u00fablica de cada momento para conseguir votos). Por eso consideraba que a la larga ser\u00edan mucho m\u00e1s productivos los esfuerzos dirigidos a convencer a los intelectuales (de ah\u00ed su \u00e9xito a la hora de crear la Sociedad liberal Mont P\u00e8lerin) o a cambiar el estado de la opini\u00f3n p\u00fablica (Hayek disuadi\u00f3 de entrar en pol\u00edtica a Anthony Fisher, convenci\u00e9ndole de que ser\u00eda mucho m\u00e1s \u00fatil crear el Institute of Economic Affairs y m\u00e1s tarde la Atlas Research Foundation, para expandir el ideario liberal por todo el mundo). De modo que sin las iniciativas estrat\u00e9gicas tomadas por Hayek no cabe concebir que se hubiera producido el cambio en la opini\u00f3n p\u00fablica y en el \u00e1mbito intelectual que llev\u00f3 a la revoluci\u00f3n liberal-conservadora que tuvo lugar (y a\u00fan hoy contin\u00faa) en los EE.UU. de Reagan y en la Inglaterra de Margaret Thatcher, y que tanta influencia est\u00e1 teniendo en todo el mundo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo hemos de hacer un breve comentario sobre las relaciones de Hayek con la religi\u00f3n. Bautizado como cat\u00f3lico, desde joven abandon\u00f3 la pr\u00e1ctica religiosa y se hizo agn\u00f3stico. No obstante, con el paso de los a\u00f1os fue comprendiendo cada vez mejor, en general, el papel clave que la religi\u00f3n tiene para estructurar el cumplimiento de las normas pautadas que fundamentan la sociedad y, en particular, la importancia que los te\u00f3logos espa\u00f1oles de nuestro Siglo de Oro tuvieron como precursores de la moderna ciencia econ\u00f3mica y social. Es m\u00e1s, en 1992, el pensador cat\u00f3lico Michael Novak sorprendi\u00f3 al mundo intelectual cuando hizo p\u00fablica la extensa conversaci\u00f3n personal que el papa Juan Pablo II y Hayek mantuvieron antes del fallecimiento de \u00e9ste, de manera que existen signos inequ\u00edvocos de la gran influencia que el pensamiento de Hayek tuvo en la enc\u00edclica Centesimus annus y en particular en sus cap\u00edtulos 31 y 32, todos ellos llenos de importantes aportaciones hayekianas. Nunca sabremos si este agn\u00f3stico declarado, en los \u00faltimos momentos de su vida, pudo dar los pasos que son necesarios para comprender y aceptar a ese ser supremo &#8220;antropom\u00f3rfico que superaba, con mucho, su capacidad de comprensi\u00f3n&#8221;. Pero de lo que si podemos estar seguros es de que comprendi\u00f3 como nadie los riesgos del endiosamiento de la raz\u00f3n humana y el papel clave que tiene la religi\u00f3n para evitarlos, hasta el punto de que, como indica Hayek en la \u00faltima frase que escribi\u00f3 en su \u00faltimo libro, &#8220;de esta cuesti\u00f3n puede depender la supervivencia de toda nuestra civilizaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Huerta de Soto<br \/>\nCatedr\u00e1tico de Econom\u00eda Pol\u00edtica<br \/>\ny editor de la edici\u00f3n espa\u00f1ola de las<br \/>\n&#8220;Obras completas de F.A. Hayek&#8221; (en 22 vol\u00famenes)<br \/>\nUniversidad Rey Juan Carlos de Madrid<\/p>\n<p>&#8220;S\u00f3lo podr\u00e1 reproducirse total o parcialmente el contenido de este trabajo citando expresamente a su autor y al medio en donde fue originalmente publicado (indicado, en su caso, en la secci\u00f3n de bibliograf\u00eda del Curriculum vitae). A quienes incumplan esta condici\u00f3n les ser\u00e1n aplicados las leyes civiles y penales que correspondan, a parte de las procedentes indemnizaciones por da\u00f1os y perjuicios&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"parent":1216,"menu_order":0,"template":"","article-language":[1281],"class_list":["post-1619","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","article-language-spanish"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Hayek y la moral | Jes\u00fas Huerta de Soto<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/articles\/articles-in-spanish\/hayek-y-la-moral\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Hayek y la moral | Jes\u00fas Huerta de Soto\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"F.A. 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