{"id":8297,"date":"2021-05-03T19:45:56","date_gmt":"2021-05-03T17:45:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/?page_id=8297"},"modified":"2021-05-03T20:01:24","modified_gmt":"2021-05-03T18:01:24","slug":"efectos-de-las-pandemias-sobre-la-estructura-productiva-real-mercado-de-trabajo-proceso-de-etapas-de-bienes-de-capital-e-impacto-de-la-incertidumbre","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/articles\/articles-in-spanish\/los-efectos-economicos-de-la-pandemia-un-analisis-austriaco\/efectos-de-las-pandemias-sobre-la-estructura-productiva-real-mercado-de-trabajo-proceso-de-etapas-de-bienes-de-capital-e-impacto-de-la-incertidumbre\/","title":{"rendered":"Efectos de las pandemias sobre la estructura productiva real: mercado de trabajo, proceso de etapas de bienes de capital e impacto de la incertidumbre"},"content":{"rendered":"<p><strong>Mercado de Trabajo<\/strong><\/p>\n<p>El surgimiento de una nueva enfermedad altamente contagiosa que se extiende por todo el mundo con una elevada mortalidad constituye sin duda alguna un escenario catastr\u00f3fico capaz de provocar a corto, medio e incluso a largo plazo toda una serie de importantes consecuencias econ\u00f3micas. Entre ellas destaca, en primer lugar, el coste en t\u00e9rminos de vidas humanas, muchas de ellas aun plenamente creativas y en proceso de producci\u00f3n. Recordemos por ejemplo que la denominada \u201cGripe espa\u00f1ola\u201d se estima que provoc\u00f3 en todo el mundo entre 40 y 50 millones de v\u00edctimas a partir de 1918 (es decir, m\u00e1s de tres veces de los fallecidos, entre combatientes y civiles, durante la Primera Guerra Mundial); habi\u00e9ndose cebado dicha pandemia de gripe mayoritariamente sobre hombres y mujeres relativamente j\u00f3venes y robustos, es decir, en plena edad productiva<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. En contraste, la actual Pandemia de Covid-19 generada por el virus SARS-CoV-2, aun produciendo s\u00edntomas relativamente leves en el 85 por ciento de los contagiados, es grave para el quince por ciento restante, requiriendo incluso hospitalizaci\u00f3n para un tercio de ellos y causando la muerte a cerca de uno de cada cinco hospitalizados graves, la inmensa mayor\u00eda de ellos personas mayores ya jubiladas o con patolog\u00edas previas importantes.<\/p>\n<p>Por tanto, la actual pandemia no est\u00e1 teniendo efectos apreciables sobre la oferta de mano de obra y talento humano en el mercado de trabajo, pues el incremento de fallecimientos de personas en edad de trabajar es relativamente reducido. Como ya hemos mencionado esta situaci\u00f3n contrasta en gran medida con la que se gener\u00f3 en la \u201cGripe espa\u00f1ola\u201d, tras la cual puede estimarse que se contrajo la oferta de trabajo, a nivel agregado de todo el mundo, aproximadamente en m\u00e1s de un 2 por ciento, teniendo en cuenta tanto los fallecidos por la enfermedad como los que perdieron su vida durante la Primera Guerra Mundial (40 \u00f3 50 millones de bajas por la enfermedad y m\u00e1s de 15 millones por el conflicto b\u00e9lico). Esta relativa escasez de mano de obra no dej\u00f3 de presionar al alza los salarios reales durante los \u201cfelices a\u00f1os veinte\u201d del siglo pasado, en los que se consum\u00f3 la reestructuraci\u00f3n de la econom\u00eda mundial que pas\u00f3 de una econom\u00eda de guerra a una de paz, a la vez que todo el proceso se vio acompa\u00f1ado por una gran expansi\u00f3n crediticia, cuyo an\u00e1lisis detallado no podemos elaborar aqu\u00ed pero que en todo caso puso las bases de la \u201cGran Depresi\u00f3n\u201d que surgi\u00f3 a partir de la grave crisis financiera de 1929<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref1\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia, diversas pandemias han tenido un impacto incluso mucho mayor sobre el mercado de trabajo. As\u00ed, por ejemplo, destaca la gran peste que asol\u00f3 Europa a partir de 1348 y que se estima redujo al menos en un tercio el volumen total de poblaci\u00f3n. Tras la pandemia se produjo, por tanto, un importante crecimiento de los salarios reales que se consolid\u00f3 en las d\u00e9cadas subsiguientes, fruto de la gran escasez sobrevenida de mano de obra. A estos efectos, resulta exasperante constatar como los economistas de corte monetarista y, sobre todo, Keynesiano, siguen refiri\u00e9ndose machaconamente a los supuestos efectos econ\u00f3micos \u201cbeneficiosos\u201d de guerras y pandemias (se supone que para todos menos para los millones de fallecidos y empobrecidos en las mismas). Se argumenta que estas tragedias permiten que las econom\u00edas salgan de su aton\u00eda e inicien la senda de una boyante \u201cprosperidad\u201d, a la vez que justifican as\u00ed sus pol\u00edticas econ\u00f3micas de intenso intervencionismo monetario y fiscal. Mises, con su habitual perspicacia, califica de puro \u201cdestruccionismo econ\u00f3mico\u201d, a estas teor\u00edas y pol\u00edticas econ\u00f3micas que solo justifican y buscan incrementar la oferta monetaria per c\u00e1pita y, sobre todo, el gasto de las administraciones p\u00fablicas<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref1\">[3<\/a><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref1\">]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Estructura productiva y bienes de capital<\/strong><\/p>\n<p>A parte de estos efectos sobre la poblaci\u00f3n y el mercado laboral, debemos tambi\u00e9n considerar, en segundo lugar, el impacto de una pandemia sobre la tasa social de preferencia temporal y, por ende, sobre el tipo de inter\u00e9s y la estructura productiva de etapas de bienes de capital. En este sentido, quiz\u00e1s el escenario m\u00e1s catastr\u00f3fico que quepa concebir sea el descrito por Boccaccio en su introducci\u00f3n al <em>Decamer\u00f3n<\/em> en relaci\u00f3n con la peste bub\u00f3nica que azot\u00f3 a Europa en el siglo XIV. Y es que, si con car\u00e1cter general se extiende la convicci\u00f3n de que existe una alta probabilidad de contagiarse y fallecer a corto o medio plazo, es muy comprensible que las valoraciones subjetivas se orienten hacia el presente y el consumo inmediato. \u201cComamos y bebamos que ma\u00f1ana vamos a morir\u201d, o bien \u201carrepint\u00e1monos, hagamos penitencia y recemos poniendo nuestra vida espiritual en orden\u201d son dos posturas antag\u00f3nicas frente a la pandemia perfectamente comprensibles pero que tienen el mismo efecto econ\u00f3mico: \u00bfQu\u00e9 sentido tiene ahorrar y emprender proyectos de inversi\u00f3n que solo podr\u00edan madurar en un futuro lejano en el que ni nosotros ni nuestros hijos estaremos y de cuyos frutos no podremos aprovecharnos? El resultado obvio que, por ejemplo, pudo observarse en la Florencia del siglo XIV asolada por la peste bub\u00f3nica fue el abandono masivo de granjas, ganados, campos y talleres y, en general, el descuido y consumo sin reposici\u00f3n de los bienes de capital<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref2\">[4]<\/a>. Este fen\u00f3meno puede ilustrarse gr\u00e1ficamente de manera simplificada tal y como explico en el apartado dedicado a las \u201ceconom\u00edas en regresi\u00f3n\u201d de mi libro <em>Dinero, cr\u00e9dito bancario y ciclos econ\u00f3micos<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref3\">[5]<\/a>, utilizando los conocidos tri\u00e1ngulos hayekianos que representan la estructura productiva de una sociedad (y cuyo significado y explicaci\u00f3n detallada pueden estudiarse en las pp. 233 y ss del mismo libro).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-8302 size-full\" src=\"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-1.png\" alt=\"\" width=\"745\" height=\"309\" data-id=\"8302\" srcset=\"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-1.png 745w, https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-1-300x124.png 300w\" sizes=\"(max-width: 745px) 100vw, 745px\" \/><\/p>\n<p>Como se ve en el gr\u00e1fico 1, en este caso se produce un s\u00fabito e intenso aumento de la tasa social de preferencia temporal que incrementa el consumo monetario inmediato (figura b) en detrimento de la inversi\u00f3n. En concreto, m\u00faltiples etapas del proceso de producci\u00f3n, representadas por el \u00e1rea sombreada en la figura (c), son abandonadas y una parte muy importante de la poblaci\u00f3n deja de trabajar (por fallecimiento o voluntariamente) y los que sobreviven se dedican con ah\u00ednco a consumir bienes de consumo (cuyos precios en unidades monetarias se disparan ante la contracci\u00f3n de su oferta y la generalizada disminuci\u00f3n en la demanda de dinero). Las transacciones en el mercado de tiempo y fondos prestables pr\u00e1cticamente se interrumpen y los tipos de inter\u00e9s en las pocas que se llevan a cabo \u201cse ponen por las nubes\u201d.<\/p>\n<p>En contraste con el escenario anterior, no existen indicios de que en la actual Pandemia de Covid-19 se haya producido una modificaci\u00f3n significativa en la tasa social de preferencia temporal (aparte del efecto de incremento temporal de la incertidumbre que estudiaremos m\u00e1s adelante). Por un lado, las circunstancias actuales ni por asomo se asemejan a las de una pandemia tan grave como la descrita por Boccaccio en el <em>Decamer\u00f3n<\/em>. Como hemos indicado, la mortalidad previsible de la poblaci\u00f3n en edad de trabajar es pr\u00e1cticamente irrelevante y las expectativas respecto a la feliz culminaci\u00f3n de los procesos de inversi\u00f3n de maduraci\u00f3n temporal m\u00e1s alejada permanecen inalteradas (por ejemplo, se sigue invirtiendo en el dise\u00f1o, innovaci\u00f3n y producci\u00f3n de los coches el\u00e9ctricos del futuro, y en m\u00faltiples otros proyectos de inversi\u00f3n a largo plazo). Y si no se ha producido una mutaci\u00f3n significativa en la tasa social de preferencia temporal tampoco la estructura de etapas de producci\u00f3n de bienes de capital descrita simplificadamente en el gr\u00e1fico hayekiano se ha visto alterada, salvo por tres efectos, uno a muy corto plazo, otro de plazo medio de duraci\u00f3n (de 1 a 3 a\u00f1os) y el tercero de duraci\u00f3n m\u00e1s prolongada e incluso indefinida.<\/p>\n<p>1. El primer caso es el del efecto inmediato y temporalmente reducido (de unos pocos meses) que sobre la estructura productiva real han tenido los confinamientos coactivos impuestos por los gobiernos. Puede suponerse que el \u201cpar\u00f3n\u201d econ\u00f3mico decretado durante unos meses ha afectado en t\u00e9rminos relativos sobre todo al esfuerzo productivo m\u00e1s alejado del consumo final: al fin y al cabo la poblaci\u00f3n, incluso la confinada que no ha podido trabajar, ha tenido que seguir demandando y consumiendo bienes y servicios de consumo (aunque sea a trav\u00e9s del comercio electr\u00f3nico \u2013 Amaz\u00f3n, etc. \u2013 pues muchas tiendas y distribuidores finales se vieron obligados a cerrar al no ser considerados \u201cactividades esenciales\u201d). Si ello es as\u00ed, suponiendo igualmente que la demanda monetaria final dirigida al consumo no se ha visto significativamente alterada, bien sea porque las econom\u00edas dom\u00e9sticas, en paro forzoso impuesto por las autoridades, han echado mano de sus reservas financieras o han sustituido su merma de ingresos con fondos procedentes de subsidios temporales por desempleo (ERTES, ERES, etc.), la estructura productiva en t\u00e9rminos monetarios habr\u00e1 oscilado a lo largo de un corto intervalo de tiempo, de forma pendular, tal y como se indica a continuaci\u00f3n (gr\u00e1fico 2):<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-8303 size-full\" src=\"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-2.png\" alt=\"\" width=\"591\" height=\"218\" data-id=\"8303\" srcset=\"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-2.png 591w, https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-2-300x111.png 300w\" sizes=\"(max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><\/p>\n<p>En todo caso, terminada la \u201cdesconexi\u00f3n\u201d forzosa del proceso productivo y vueltos a su empleo los factores de producci\u00f3n, el proceso productivo puede reiniciarse all\u00ed donde qued\u00f3 parado pues no se han puesto de manifiesto errores sistem\u00e1ticos generadores de malas inversiones que sea preciso reconvertir<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref1\">[6]<\/a>. A diferencia de lo que ocurri\u00f3 en la Gran Recesi\u00f3n de 2008, la estructura productiva no se ha visto irreversiblemente da\u00f1ada, por lo que no es preciso un prolongado y doloroso proceso de reconversi\u00f3n y reasignaci\u00f3n masiva de mano de obra y de factores de producci\u00f3n: simplemente se requiere que empresarios, trabajadores y aut\u00f3nomos vuelvan al trabajo, retomando las tareas all\u00ed donde se interrumpieron y utilizando el equipo capital que qued\u00f3 intacto entonces (hace pocos meses) y ahora est\u00e1 igualmente disponible.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con este primer efecto a muy corto plazo, debe aclararse que el mismo tambi\u00e9n tiene lugar, si bien de forma mucho m\u00e1s suave, menos traum\u00e1tica y, por tanto, dando lugar a una oscilaci\u00f3n mucho menor del movimiento pendular indicado en el gr\u00e1fico, si los confinamientos hubieran tenido lugar de una manera voluntaria y selectiva y hubieran sido decididos a nivel \u201cmicro\u201d por las familias, empresas, urbanizaciones, barrios, etc., en el contexto de una sociedad libre en la que, o bien no existan gobiernos monopolistas (autogobierno propio del anarcocapitalismo) o bien estos no sean centralistas ni impongan medidas generalizadas y coactivas de confinamiento indiscriminado.<\/p>\n<p>2. Existen, sin embargo, diferentes sectores, fundamentalmente relacionados con la etapa de consumo final, que ven dr\u00e1sticamente mermada su demanda m\u00e1s all\u00e1 del fin del confinamiento y durante el periodo de tiempo, que puede llegar a ser de muchos meses<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref1\">[7]<\/a>, que sea preciso para superar la pandemia y recuperar la normalidad plena de movimientos previa a su estallido. B\u00e1sicamente sectores como los de turismo, trasporte, hosteler\u00eda y espect\u00e1culos, que son relativamente muy importantes en determinadas econom\u00edas como la espa\u00f1ola, donde el turismo representa casi el 15 por ciento de nuestro PIB, requieren un cambio m\u00e1s profundo que el meramente pendular descrito en el punto anterior y que impacta en la estructura productiva durante un periodo de tiempo m\u00e1s prolongado (en torno a los dos a\u00f1os). Obviamente, a igualdad de circunstancias, si las econom\u00edas dom\u00e9sticas consumen menos en trasporte a\u00e9reo, hoteles, restaurantes o teatros, consumir\u00e1n m\u00e1s en otros bienes y servicios de consumo alternativo o sustitutivos, o dedicar\u00e1n m\u00e1s renta a la inversi\u00f3n o incrementar\u00e1n sus saldos de tesorer\u00eda. Dejando de lado el posible aumento en la demanda de dinero, que discutiremos luego al hablar de la incertidumbre, es claro que la estructura productiva tendr\u00e1 que adaptarse temporalmente a las nuevas circunstancias sacando el mejor partido posible de los recursos que sigan activos en los sectores afectados (al menos parcialmente) y, sobre todo, de los que queden forzosa y temporalmente desempleados y que tendr\u00e1n que reasignarse a las l\u00edneas de producci\u00f3n alternativas en las que puedan encontrar un empleo provechoso (temporal o definitivo).<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, determinados restaurantes permanecer\u00e1n abiertos contra viento y marea, reconvirtiendo su oferta (por ejemplo, haciendo comidas para ser entregadas a domicilio), reduciendo al m\u00e1ximo sus gastos (despidiendo personal o reconvirti\u00e9ndolo directa o indirectamente, por ejemplo en repartidores a domicilio, etc.) y ajustando sus obligaciones con proveedores con la finalidad de reducir al m\u00ednimo las p\u00e9rdidas y el consumo de capital. De esta forma evitan tener que tirar por la borda los a\u00f1os invertidos en ganar reputaci\u00f3n y acumular un equipo de capital de gran valor y dif\u00edcilmente reconvertible, a la espera de que cuando cambien las circunstancias se encuentren mejor posicionados que sus competidores y con importantes ventajas competitivas cara a hacer frente a la previsible y renovada recuperaci\u00f3n del sector. Otros empresarios optar\u00e1n, por el contrario, por retirarse \u201ca hibernar\u201d cerrando temporalmente sus negocios, pero dejando las correspondientes infraestructuras y contactos laborales preparados para reabrir tan r\u00e1pidamente como les sea posible en cuanto las circunstancias lo permitan. Un tercer grupo, generalmente constituido por aquellos proyectos empresariales marginalmente menos rentables incluso en las circunstancias prepand\u00e9micas, se ver\u00e1 obligado a cerrar definitivamente sus negocios y a liquidar sus respectivos proyectos empresariales.<\/p>\n<p>Todos estos movimientos y decisiones empresariales pueden y deben tomarse con relativa celeridad y minorando al m\u00e1ximo los costes, lo cual solo ser\u00e1 posible en una econom\u00eda din\u00e1micamente eficiente, que impulse el libre ejercicio de la funci\u00f3n empresarial y no la obstaculice con regulaciones perjudiciales, especialmente en el mercado laboral, e impuestos desincentivadores. Y es que obviamente, no ser\u00e1n ni el gobierno ni sus funcionarios, sino tan solo un ej\u00e9rcito de empresarios, que a pesar de todas las adversidades, deseen seguir adelante confiando imperturbables en un futuro mejor y que mantengan con temple la confianza en que tarde o temprano este habr\u00e1 de llegar, los que ser\u00e1n capaces de tomar las decisiones m\u00e1s adecuadas en cada momento y en sus circunstancias particulares de tiempo y lugar.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de nuestro tri\u00e1ngulo simplificado de estructura productiva lo m\u00e1s que puede representarse (ver gr\u00e1fico 3), bajo el supuesto de que no se produce una mutaci\u00f3n significativa en la tasa social de preferencia temporal, es un vaiv\u00e9n horizontal de la hipotenusa del correspondiente tri\u00e1ngulo, primero hacia la izquierda, al recoger el impacto agregado de menor demanda en los sectores afectados (y en sus respectivos proveedores) y luego de nuevo hacia la derecha, conforme esa demanda sea sustituida por otra alternativa durante el periodo de meses en que se tarde en volver a una plena normalidad, y en la medida en que se recupere de nuevo gran parte de la demanda monetaria perdida por los mencionados sectores.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-8305 size-full\" src=\"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-3.png\" alt=\"\" width=\"585\" height=\"290\" data-id=\"8305\" srcset=\"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-3.png 585w, https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-3-300x149.png 300w\" sizes=\"(max-width: 585px) 100vw, 585px\" \/><\/p>\n<p>Obviamente, el gr\u00e1fico no permite recoger las innumerables decisiones empresariales y movimientos reales de inversi\u00f3n que implica la r\u00e1pida y flexible oscilaci\u00f3n horizontal representada por las flechas de doble sentido. Pero si permite visualizar el grave riesgo que supone el emprender pol\u00edticas tendentes a rigidizar la estructura productiva, manteniendo, por un lado, empresas \u201czombies\u201d que deber\u00edan liquidarse cuanto antes, a la vez que se dificulta por v\u00eda regulatoria e impositiva, el efecto \u201crebote\u201d hacia la derecha de la hipotenusa de nuestro tri\u00e1ngulo. Y es que la intervenci\u00f3n fiscal y regulatoria puede fijar indefinidamente la estructura productiva real en la posici\u00f3n BB impidiendo su rebote hacia la posici\u00f3n AA.<\/p>\n<p>Ni que decir tiene que todos estos procesos de ajuste r\u00e1pido y recuperaci\u00f3n requieren un mercado laboral muy \u00e1gil y flexible en el que se pueda despedir y volver a contratar con gran rapidez y m\u00ednimo coste. Hay que recordar que, a diferencia de lo que sucedi\u00f3 en la Gran Recesi\u00f3n de 2008 (y en general tras todas las crisis financieras que siguen a procesos prolongados de expansi\u00f3n crediticia), en el caso de la actual Pandemia no se parte de una mala inversi\u00f3n generalizada de los recursos productivos (por ejemplo, en el sector de la construcci\u00f3n como sucedi\u00f3 en 2008) que podr\u00eda justificar un importante volumen estructural de desempleo a largo plazo, sino que ahora es posible reasignar de forma sostenible, r\u00e1pida y permanente la mano de obra y los factores de producci\u00f3n, para lo cual es imprescindible que los correspondientes mercados laborales y de factores de producci\u00f3n sean lo m\u00e1s libre y \u00e1giles posibles.<\/p>\n<p>3. Queda por analizar la posibilidad de que se produzcan y consoliden como definitivos determinados cambios en los h\u00e1bitos de consumo de la poblaci\u00f3n que requieran modificaciones permanentes en la estructura productiva de etapas de inversi\u00f3n en bienes de capital de la sociedad. A estos efectos hay que indicar que en toda econom\u00eda de mercado no intervenida la estructura productiva siempre se est\u00e1 adaptando de forma paulatina y no traum\u00e1tica a los cambios en los gustos y necesidades de los consumidores. Y aunque hay que reconocer que la Pandemia puede provocar una aceleraci\u00f3n en el descubrimiento y adopci\u00f3n definitiva de ciertos h\u00e1bitos nuevos de conducta por parte de una mayor\u00eda de los consumidores (por ejemplo, en relaci\u00f3n con la extensi\u00f3n generalizada del comercio electr\u00f3nico, la mayor utilizaci\u00f3n de determinados medios de pago, o la generalizaci\u00f3n de videoconferencias en el mundo de los negocios y la ense\u00f1anza, etc.), en la pr\u00e1ctica quiz\u00e1s se est\u00e9 exagerando su impacto, sobre todo si se comparan estos supuestos cambios radicales, con los derivados desde comienzos del siglo XXI tanto de la aun mayor globalizaci\u00f3n mundial del comercio y de los intercambios, como de la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica que la ha acompa\u00f1ado y hecho posible. Todo ello ha permitido que salieran de la pobreza centenares de millones de seres humanos y la incorporaci\u00f3n a los flujos de producci\u00f3n de miles de millones de personas (sobre todo de Asia y \u00c1frica) que hasta ahora permanec\u00edan al margen de los circuitos productivos y comerciales propios de una econom\u00eda de mercado. Se han desencadenado as\u00ed las fuerzas productivas del capitalismo como nunca antes se hab\u00eda conocido en la historia de la humanidad y, a pesar del peso de la intervenci\u00f3n y la regulaci\u00f3n estatal que continuamente dificulta y lastra las alas del progreso, la humanidad ha logrado el gran \u00e9xito social y econ\u00f3mico de alcanzar y mantener un volumen de poblaci\u00f3n de 8 mil millones de seres humanos con un nivel de vida que hasta hace no muchas d\u00e9cadas ni siquiera pod\u00eda concebirse<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[8]<\/a>. Con esta perspectiva el impacto de la actual Pandemia a largo plazo debe ser justamente minimizado en un contexto de cambios mucho m\u00e1s grandes y profundos a los que continuamente se adaptan sin mayores dificultades las econom\u00edas de mercado, debiendo volver, por tanto, nuestro an\u00e1lisis al estudio de los efectos a corto y medio plazo de la actual Pandemia que por su mayor cercan\u00eda pueden considerarse ahora m\u00e1s relevantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Incertidumbre y demanda de dinero<\/strong><\/p>\n<p>Vamos a terminar esta primera parte de nuestro trabajo refiri\u00e9ndonos al impacto de la incertidumbre generada por la Pandemia, sobre todo porque, como veremos en su \u00faltima parte, ha hecho posible impulsar a\u00fan m\u00e1s unas pol\u00edticas de intervenci\u00f3n fiscal y, sobre todo, monetaria tan ultralaxas, que no tienen precedentes en la historia, y que suponen una gran amenaza y muy posiblemente no dejar\u00e1n de tener graves consecuencias cuando se supere la actual Pandemia.<\/p>\n<p>En principio, el impacto de una pandemia sobre la incertidumbre y, por ende, la demanda de dinero puede oscilar entre dos extremos antag\u00f3nicos. Por un lado se encuentra el caso de una pandemia tan grave que, como ya vimos que ocurri\u00f3 con la peste bub\u00f3nica en la Florencia de mediados del siglo XIV y que tan bien \u00a0describe Boccaccio en el <em>Decamer\u00f3n<\/em>, m\u00e1s que incertidumbre, dicha Pandemia produjo para una parte muy importante de la poblaci\u00f3n la certidumbre de que ten\u00eda sus d\u00edas contados y que, por tanto, su esperanza de vida se hab\u00eda reducido dr\u00e1sticamente. En estas circunstancias se entiende que la demanda de dinero se desplome y este pierda gran parte de su poder adquisitivo en un contexto en el que nadie desea desprenderse de bienes y prestar servicios cuya producci\u00f3n en gran parte se ha desplomado y que la mayor\u00eda desea consumir cuanto antes.<\/p>\n<p>M\u00e1s inter\u00e9s anal\u00edtico tiene ahora a nuestros efectos el caso de pandemias como la actual, mucho menos graves y en las que, aunque no est\u00e1 en peligro la supervivencia de la mayor parte de la poblaci\u00f3n, si que se produce una escalada de incertidumbre, sobre todo durante los primeros meses, respecto de la extensi\u00f3n, evoluci\u00f3n y rapidez de los contagios y de sus efectos econ\u00f3micos y sociales. Dado que los saldos de tesorer\u00eda son el medio por antonomasia para hacer frente a la incertidumbre inerradicable del futuro, pues permiten que actores econ\u00f3micos y econom\u00edas dom\u00e9sticas mantengan todas sus opciones abiertas pudiendo as\u00ed adaptarse con gran rapidez y facilidad a cualquier circunstancia futura una vez que la misma se concrete, puede entenderse que el normal aumento de incertidumbre derivado de la actual Pandemia haya venido acompa\u00f1ado de un concomitante incremento de la demanda de dinero y, por tanto, a igualdad de circunstancias, de su poder adquisitivo. Este efecto puede visualizarse (gr\u00e1fico 4) con nuestros esquemas triangulares de estructuras productivas en t\u00e9rminos de demanda monetaria, como un movimiento uniforme a la izquierda de la correspondiente hipotenusa, en caso de que no se modifique la tasa de preferencia temporal (gr\u00e1fico \u201ca\u201d), o con movimientos a la izquierda con mayor inversi\u00f3n relativa (si los saldos de tesorer\u00eda se acumulan disminuyendo el consumo, gr\u00e1fico \u201cb\u201d), o con m\u00e1s consumo relativo (si el nuevo dinero se acumula vendiendo bienes de capital y activos financieros, pero no reduciendo el consumo, gr\u00e1fico \u201cc\u201d):<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-8306 size-full\" src=\"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-4.png\" alt=\"\" width=\"728\" height=\"358\" data-id=\"8306\" srcset=\"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-4.png 728w, https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Grafico-4-300x148.png 300w\" sizes=\"(max-width: 728px) 100vw, 728px\" \/><\/p>\n<p>Aunque cualquiera de estos tres resultados es te\u00f3ricamente posible, lo m\u00e1s probable es que en las actuales circunstancias se haya producido una combinaci\u00f3n de los mismos, y especialmente de las situaciones descritas en (a) y (b). Por tanto, estos se habr\u00e1n solapado sobre los que ya analizamos y recogimos en nuestros gr\u00e1ficos en los apartados anteriores y en los que, para hacer m\u00e1s f\u00e1cil su comprensi\u00f3n y an\u00e1lisis separado, no tuvimos en cuenta para nada los efectos derivados del posible aumento de la demanda de dinero que, ahora s\u00ed, hemos dado entrada en nuestro an\u00e1lisis. Tres consideraciones de importancia deben hacerse sobre el aumento de la incertidumbre y la demanda de dinero derivados de la Pandemia.<\/p>\n<p>En primer lugar, el incremento de incertidumbre (y concomitante aumento en la demanda monetaria) es temporal y de duraci\u00f3n relativamente reducida, pues tender\u00e1 a revertirse tan pronto como surjan las expectativas de mejora en cuanto empiece a vislumbrarse \u201cel final del t\u00fanel\u201d. Por tanto, y sin necesidad de esperar a que se complete el periodo de superaci\u00f3n de la Pandemia (de entorno a los dos a\u00f1os) se producir\u00e1 paulatinamente una vuelta a los niveles \u201cnormales\u201d de incertidumbre, y con ella los movimientos descritos en los gr\u00e1ficos \u201ca\u201d, \u201cb\u201d y \u201cc\u201d se revertir\u00e1n en sentido contrario haciendo que la estructura productiva en t\u00e9rminos monetarios vuelva a su situaci\u00f3n previa.<\/p>\n<p>En segundo lugar, en la medida en que los nuevos saldos monetarios se acumulen disminuyendo la demanda de bienes de consumo (gr\u00e1ficos \u201ca\u201d y \u201cb\u201d) &#8211; y en todo caso ello es cierto que ocurra en relaci\u00f3n con los sectores m\u00e1s afectados por las restricciones de movilidad (turismo, hoteler\u00eda, etc.) &#8211; esta menor demanda monetaria de bienes de consumo tender\u00e1 a dejar un significativo volumen de los mismos sin vender que permitir\u00e1 hacer frente, tanto a la ralentizaci\u00f3n de su producci\u00f3n derivada de los inevitables cuellos de botella y del confinamiento en mayor o menor medida de sus productores, como a la demanda derivada de la necesidad que tienen de seguir consumiendo todos aquellos que total o parcialmente han dejado de trabajar durante los primeros meses de impacto de la pandemia. Por tanto, el aumento de la demanda de dinero cumple una importante funci\u00f3n de acomodamiento ante el shock de oferta que produce el confinamiento forzoso sobre la producci\u00f3n de los bienes de consumo, evit\u00e1ndose as\u00ed que sus precios relativos se disparen en gran perjuicio de las m\u00e1s amplias capas de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En tercero, y por \u00faltimo lugar, hay que se\u00f1alar que la incertidumbre puede incrementarse a\u00fan m\u00e1s, e incluso prolongarse m\u00e1s all\u00e1 de lo estrictamente necesario y que hubiese generado por si sola la Pandemia, como resultado del intervencionismo monetario, fiscal e impositivo de gobiernos y bancos centrales, que sin duda alguna y como veremos con m\u00e1s detalle en el tercer apartado, pueden generar un clima a\u00f1adido de desconfianza empresarial que lastre la r\u00e1pida recuperaci\u00f3n del mercado y ponga plomo en las alas del proceso empresarial de vuelta a la normalidad. Se podr\u00eda as\u00ed incluso reproducir el proceso perverso de feedback o retroalimentaci\u00f3n que he estudiado con detalle en mi art\u00edculo sobre \u201cLa Japonizaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref1\">[9]<\/a> y en el que la inyecci\u00f3n masiva de oferta monetaria y reducci\u00f3n a cero de los tipos de inter\u00e9s por parte de los bancos centrales no produce efectos apreciables sobre la econom\u00eda, y se autofrusta al quedar esterilizada por el simult\u00e1neo incremento de demanda monetaria derivado del nulo coste de oportunidad de mantenerse en liquidez y, sobre todo, del incremento adicional de incertidumbre que generan las propias pol\u00edticas de mayor regulaci\u00f3n econ\u00f3mica, bloqueo de las reformas estructurales pendientes, subida de impuestos, intervencionismo y descontrol fiscal y monetario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>_________________________<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> El autor de estas l\u00edneas siempre recordar\u00e1 el relato de su amigo Arthur Seldon sobre como perdi\u00f3 a sus padres. Seldon, tras graduarse en la London School of Economics fue, junto con Lord Harris of High Cross, el primer Director general del Institute of Economics Affairs (IEA) de Londres, distinguido miembro de la Mont Pelerin Society y gran pol\u00edgrafo y defensor de la econom\u00eda de mercado. Sus dos padres fallecieron \u2013 con treinta a\u00f1os de edad &#8211; cuando el era muy ni\u00f1o, como consecuencia de la gripe espa\u00f1ola, y en un corto intervalo de tiempo. Arthur Seldon quedo, por tanto, hu\u00e9rfano con dos a\u00f1os de edad y fue adoptado por otros padres. Con los a\u00f1os Seldon supo superar esta traum\u00e1tica experiencia, que le dej\u00f3 no obstante y como secuela permanente una tartamudez que no le abandonar\u00eda en el resto de su vida, y pese a la cual lleg\u00f3 a convertirse en uno de los economistas m\u00e1s brillantes de Reino Unido, en gran medida inspirador de la revoluci\u00f3n conservadora de Margaret Thatcher iniciada a partir de finales de los a\u00f1os setenta del siglo pasado. Vease, Arthur Seldon, <em>Capitalismo<\/em>, Uni\u00f3n Editorial, Madrid 1994, especialmente p\u00e1ginas 58 y 77.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn1\">[2]<\/a> V\u00e9ase, por ejemplo, Murray N. Rothbard, <em>La Gran Depresi\u00f3n<\/em>, Uni\u00f3n Editorial, Madrid 2013.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn1\">[3]<\/a> V\u00e9ase, por ejemplo, el caso de Carlo Mar\u00eda Cipolla, comentando los efectos de la peste negra del siglo XIV en su libro <em>El gobierno de la moneda: ensayos de historia monetaria<\/em>, Editorial Cr\u00edtica, Barcelona 1994, pp. 147-152, y mi cr\u00edtica a Cipolla en <em>Dinero, cr\u00e9dito bancario y ciclos econ\u00f3micos<\/em>, s\u00e9ptima edici\u00f3n, Uni\u00f3n Editorial, Madrid 2020, pp. 60-61 y especialmente la nota 56. La paranoia destruccionista alcanza, sin embargo, su cenit con Paul Krugman que lleg\u00f3 a afirmar en su art\u00edculo \u201cOh! What a lovely war\u201d publicado en 2011 que \u201cLa Segunda Guerra Mundial es el gran experimento natural sobre los efectos que acarrea un gran incremento del gasto p\u00fablico, y como tal siempre ha servido como un importante ejemplo positivo (!) para todos aquellos que defendemos una actitud activista frente a una econom\u00eda deprimida\u201d. Citado por J.R. Rallo en su pr\u00f3logo a <em>La Gran Depresi\u00f3n<\/em>, ob. cit., pp. XXVI-XXVII.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn2\">[4]<\/a> \u201cTodos, como si esperasen ver venir la muerte en el mismo d\u00eda, se esforzaban con todo su ingenio no en contribuir a los futuros frutos de los animales y de la tierra y de sus pasados trabajos, sino en consumir los que ten\u00edan a mano\u201d. G. Boccaccio, <em>El Decamer\u00f3n<\/em>, Primera Jornada, final del segundo p\u00e1rrafo, y mis comentarios a lo indicado por John Hicks al respecto (<em>Capital and Time: A Neo-Austrian Theory<\/em>, Clarendon, Oxford 1973, pp. 12-13) incluidos en Jes\u00fas Huerta de Soto, <em>Dinero, cr\u00e9dito bancario y ciclos econ\u00f3micos<\/em>, 7\u00aa edici\u00f3n, Uni\u00f3n Editorial, Madrid 2020, pp. 61 y 276.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn3\">[5]<\/a> Ibidem, pp. 275-276.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn1\">[6]<\/a> Al margen, claro est\u00e1, de los que ya existieran antes de la Pandemia y quedaron pendientes de liquidaci\u00f3n o reconversi\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn1\">[7]<\/a> En la llamada \u201cGripe espa\u00f1ola\u201d este periodo fue de algo m\u00e1s de dos a\u00f1os. En la actual Pandemia de COVID-19, y a pesar de las vacunas, creemos que esta segunda fase tendr\u00e1 una duraci\u00f3n similar, si acaso de algunos meses menos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn1\">[8<\/a><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn1\">]<\/a> V\u00e9ase, entre otros muchos estudios, el de Hans Rosling, <em>Factfulnes<\/em>s, Sceptre, Londres 2018.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn1\">[9]<\/a> Jes\u00fas Huerta de Soto, \u201cLa Japonizaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea\u201d, <em>Procesos de Mercado<\/em>, Vol. XVI, n\u00ba 2, oto\u00f1o 2019, pp. 317 a 342.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"parent":8283,"menu_order":0,"template":"","article-language":[],"class_list":["post-8297","articulo","type-articulo","status-publish","hentry"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/8297","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articulo"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/8283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"article-language","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesushuertadesoto.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/article-language?post=8297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}